"Tengo decenas de casquillos"

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¿Cómo sobrevivimos?
Marta

Mira lo que tengo aquí. Es una calabaza. Mira lo que guardo. Son casquillos de balas. Los he recolectado aquí cerca, en casa, en la calle, en la azotea. Empecé este año. Hace meses que tenemos disparos casi todos los días. ¿Ves el portón? Ese agujero es también de una bala. Por eso tiene una cuerda para que cierre. Tengo muchos casquillos, decenas.

 Tengo 81 años. Llegué a Alemão con mi marido. Somos diez personas en casa. Conmigo vive mi hija, mis sobrinos, mis nietos. A veces estoy viendo la televisión y empiezan los tiros. Mis nietos tienen miedo. Se esconden. También tenemos tres perros. Esa es una figura de São Jorge. Él nos protege.

Voy todos los días a recoger a mis nietos a la escuela. Uno estudia en una y otros dos en otra. Muchas veces los disparos empiezan a la hora de la salida. Ellos tienen que esperar a que acaben dentro de la escuela porque no puedo llegar. Cuando pasa eso me pongo muy nerviosa. Si me muevo es malo. Si me quedo quieta es peor.

 Río de Janeiro, Marzo 2017.

*Cambiamos el nombre de esta persona por su seguridad. 

A veces estoy viendo la televisión y empiezan los tiros

Ama de casa
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¿Conversamos?

"Los tiros son normales"

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¿Cómo sobrevivimos?
Maria Gregoria Navarro

Yo soy de Barquisimeto. Llegué aquí en 1960.  Había pura mata con espinas hediondas.  En ese tiempo,  la gente quitaba la mata y hacía su ranchito con tablas. Yo hice lo mismo.  Poco a poco se fue poblando el barrio, era muy bonito, la gente hizo su familia. Ya no sé cuantos nietos tengo, bastantes, también bisnietos y tataranietos.  Tengo 80 años.

El barrio ha cambiado mucho. Hasta el tricolor (partidos de oposición al gobierno) ha venido para arreglar esto aquí. Está descuidado, pero yo tengo este lugarcito y mira qué vista tengo.

No sé cuando empezó la violencia, pero los tiros son normales. La violencia es normal. Siempre fue. Gracias a Dios yo estoy bien, aquí tranquila. Yo en mi casa, mi familia en casa, trabajamos para mantenernos y no hacemos preguntas. Allí arriba (en la parte alta del barrio) es otra cosa. Pero aquí estoy segura.  Tengo mi mata de cacao, mi huerto. No ando viendo lo que pasa en otro lado. Me preocupa más que hay mucha rata y gatos sueltos.

Caracas, Junio 2017.

 

 

No hago preguntas y estoy tranquila. Me preocupa más que hay muchas ratas

Dueña de una tienda de abarrotes
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"Muchos niños que dejan la escuela entran al crimen"

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¿Cómo sobrevivimos?
Dilma Blanco

A mí me sobra carácter. Tengo un palito que le digo el meremere y cuando el muchachito que se porta mal, lo saco. Así no le vaya a dar, yo  lo saco y le digo: “Te voy a dar con esto”.  Le he dado clase a cualquier cantidad de niños de este sector que ahora son hombres viejos como yo.   

Hay mucha deserción escolar. Hay niñitos de arriba (del sector más alto en la barriada El Cementerio) que están en extrema pobreza  y nunca han estudiado. Entonces yo los preparo y les consigo unos cupos aquí en el colegio. Muchos niños que dejan la escuela entran al crimen. Por ahí empieza el problema de la delincuencia. Es falta de educación. A esos muchachos, esos que están desviados, les he dado clase a cualquier cantidad, y me da cónchale, mucha tristeza.

Ahorita pasó un caso, no sé si escucharon, mataron a unos policías y venían todos los niñitos y me decían: “¿Usted oyó?”. Y yo respondía: “No y ustedes tampoco”. Es mejor no saber nada. Yo los meto en cintura. 

Caracas, Junio 2017. 

Es mejor no saber nada. Yo los meto en cintura. 

Profesora
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“Yo no pregunto, la situación ya es bastante difícil”

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¿Cómo sobrevivimos?
Giovanni Gómez

Al hijo de mi vecino lo mató la OLP (operativos policiales llamados Operaciones para la Liberación del Pueblo). Hace unos días mataron arriba a una pareja de policías. Pero yo no pregunto. La situación del país ya es bastante difícil.

Yo trabajo en una empresa de recursos humanos y gano el sueldo mínimo, 65,000 bolívares, y con los bonos del gobierno llego a 200,000. Eso no alcanza, no digamos mentiras. Un kilo de queso vale hasta 18,000 bolívares, uno de arroz entre 7,000 y 10,000. Se tiene que controlar la inflación porque no nos llega para nada.

Yo he protestado porque pienso que el gobierno puede hacer más, pero no apoyo a nadie. No me meto mucho, pero tenemos derecho. Me gustaría que se erradicara es la violencia. La vida ya está bastante difícil.

Caracas, Junio de 2017.

 

 

Se tiene que controlar la inflación porque el sueldo no llega a nada

Empleado en una empresa de recursos humanos
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"Me dieron un tiro en la cabeza"

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¿Cómo sobrevivimos?
One Chot

El último recuerdo que tengo fue de una semana antes, cuando dimos un concierto. El resto me lo contaron. Fue en febrero de 2012. Iba a buscar unos discos porque me iba de gira promocional. Estacioné mi carro, una camioneta Mitsubishi.  Me dieron un tiro en la cabeza.

Aquella noche no había luz en el hospital. Fue cirugía de guerra. El pronóstico que le dieron a mi mamá fue: “olvídese de su hijo cantante, no se va a acordar de nada”. Desperté tres semanas después porque estuve en coma inducido y lo primero que pregunté fue: “¿Dónde están mis rastas?” Reconocía a todo el mundo, menos a las enfermeras, claro. El cerebro es muy sabio y olvida lo que no quiere recordar.

Fue mi segundo secuestro exprés. Bueno, yo digo que cuando me metieron el disparo en la cabeza era por un secuestro o para robarme la camioneta, nunca lo supe. Me robaron el celular, pero yo creo que eso fue la policía. Yo le tengo más miedo a los policías que a los malandros. 

Venezuela siempre ha estado mal y ahora está peor que nunca, pero yo no quiero irme a ningún lado. No conozco un país mejor que este. Yo no tengo miedo, no me siento inseguro. Y si ahora se vive una guerra entre el gobierno y la oposición, tengo que centrar todas mis redes en el problema. Yo estoy en medio.

Me puse One Chot por otra cosa, pero ahora que me preguntan digo que me llamo así porque me dieron un tiro en la cabeza.

Caracas, Junio 2017. 

Venezuela siempre ha estado mal y ahora, peor que nunca

Músico
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"Si los cuento todos, han muerto unos ocho amigos"

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¿Cómo sobrevivimos?
Vitor Pereira

Hace unas semanas, iba caminando y alguien dejó las piernas de un cuerpo en una esquina. Me asomé. Tenía curiosidad. Después me fui a casa.

La primera vez que vi un muerto estaba en un teléfono público. Llegaron en un carro, le apuntaron, así bien cerca, como si fuese aquí al lado, y le dieron un tiro. Yo me quedé paralizado. Tenía 11 años.

Otro día le dispararon a mi mamá. Yo era niño. Fui a recoger un hamster a casa de un amigo y estaba esperándolo en la esquina con mi mamá. Un tipo, primo de un colega, se estaba peleando con otro por una empanada. Escuché un tiroteo y de repente mi mamá cayó en el suelo. Tenía un tiro en la espalda. No salí más de casa hasta que tuve 15 años. Sólo iba a la escuela.

Cuando era niño, había tanto tiroteo que mi familia ponía el colchón en el suelo y nos tirábamos ahí para no recibir una bala perdida.  Ya perdí un amigo que murió así. Me asusté mucho. Estuve un año con el trauma, hasta que vi otro y otro y otro y otro. Si los cuento todos, han muerto unos ocho amigos.  

Mi madre cuida de mí como si tuviera nueve años. Ella hace todo por mi. No duerme hasta que llego a casa. Yo llego y voy directo a la computadora, pero ella se levanta de cama para hacerme de comer, no importa que sea la una de la mañana. Ella me hace mi tapioca. Tiene miedo de que me pase algo.   

Otro día estaba yendo a un evento de reggae aquí en la plaza. Vi que mataron a una persona, pero ya no me detuve. Me fui al concierto.  

Fortaleza, Abril de 2017.

 

 

 

 

El otro día vi que mataron a otra persona, pero no me detuve. Me fui al concierto

Desempleado
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"Como madre, tengo miedo"

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¿Cómo sobrevivimos?
Rosa Oliveira

En el crimen no están siempre las mismas personas. Llegan de otros barrios. Y lo único que puedes hacer es empezar una especie de amistad con ellos. Bueno, eso o también ha habido muchas familias que se fueron por la violencia. Eso empezó hace unos cuatro años. Amenazaban a los hijos y entonces se iban.

Yo tengo tres hijos con el que viene. Uno de 9 años, otro de cuatro y estoy embarazada de ocho meses. Como madre, tengo miedo, porque ves que hay muchos jóvenes perdidos que se meten al tráfico. Yo con mis hijos soy muy realista, les digo pasó esto y esto otro. Porque aquí muere mucha gente, muchos conocidos. Lo que más miedo me da son las balas perdidas. Porque no hay pocas. Puedo estar aquí sentada y que me toque una. Eso me pone muy nerviosa.

Nací en Fortaleza y antes me gustaba vivir aquí. Antes teníamos libertad para jugar en la calle, ahora no. Fue empeorando. Lo de los jóvenes hoy da tristeza. Empiezan en el tráfico y se mueren rápido. No tienen tiempo para vivir. Y yo temo por el futuro de mis hijos. Necesitamos deporte, cultura, para que su mente no esté vacía.

Fortaleza, Abril de 2017.

 

 

Puedo estar aquí sentada y que me toque una bala perdida

Ama de casa
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"Tienes que tener cuidado de con quién andas"

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¿Cómo sobrevivimos?
Enrique Lin

Cuando eres niño si escuchas un ruido tienes que echarte a correr. Yo eso lo sabía cuando tenía diez años y estaba en medio de la calle. También tienes que tener cuidado de con quién andas. Primero porque si fulano está metido en algo y van a por él y tú estás ahí en ese momento… Y si pasa algo conmigo, lo primero que van a decir es que algo había hecho. Por la cabeza de la gente no pasa eso de ‘el lugar equivocado en el momento equivocado’.

Por ejemplo, si muere un traficante lo que piensa la gente es que al fin su madre va a poder dormir, que no va a tener más preocupaciones. Que un joven mate a otro joven se está convirtiendo en una cuestión muy banal. Y hay gente en la comunidad que lo incentiva: ‘Si fulano hace esto, tú lo matas, total nadie lo va a echar de menos’.

Creo que lo que más influye para que los jóvenes entren al crimen son los recursos financieros. Yo ahora me estoy graduando, pero si mi madre no trabajase o sólo ganara el salario mínimo, no podría pagar mis pasajes y mi comida. A veces las familias de esos jóvenes no tienen dinero para comprar un pantalón e ir a una entrevista de trabajo. O para cortar el pelo. Yo ayer le arreglé el pelo a un amigo. Es muy fácil para las personas hablar de que los chicos no salen del crimen porque no quieren.

Fortaleza, Abril de 2017. 

 

Si muere un traficante la gente piensa que su madre al fin va a poder dormir

Estudiante
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"Alguien que escoge eso tiene dos caminos: cárcel o cementerio"

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¿Cómo sobrevivimos?
Carolina Ximenes

A veces la única forma de sustentar a la familia es a través de la droga.  Un vecino que vivía en mi calle murió por deberle cinco reales (1.5 dólar)  a un traficante.  Yo he visto morir unas tres personas. Mi primo, mi vecino y un colega de la escuela, que también estaba en las drogas. Usaba, no pagaba… Muere mucha juventud en nuestro barrio. Mucha, mucha, mucha. La realidad no juega. Alguien que escoge eso tiene dos caminos: cárcel o cementerio. El joven se acostumbra a que todos los días muera uno.

En pleno siglo XXI, la gente tiene este prejuicio contra el negro joven de la periferia. Siempre hemos tenido esas cosas de prejuicio por religión, por droga, por ser mujer… En una clase de ciudadanía, yo dije que soy umbandista (parte de una religión ecléctica fundada en Brasil en el Siglo XX) y un niño me dijo: “Tú eres hija del diablo, tú adoras a Satanás”. Cuando salimos de la escuela me empujó al suelo y me empezó a pegar.  Yo no entendía el porqué.   

Sufrimos muchas violencias. Por no tener un dinero, unas ropas, las personas ya te ven diferente. Yo veo que la gente rica, es muy fresquinha. Siento que la periferia es más acogedora.

Fortaleza, Abril de 2017.

 

En nuestro barrio la realidad no juega

Estudiante
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"Mi mamá huyó con nosotras"

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¿Cómo sobrevivimos?
Suyanne Oliver

Mi papá le pegaba a mi mamá. Tengo muchos malos recuerdos. Hubo un día que mi mamá no aguantaba más y quiso prender fuego a todo. Mi papá trabajaba con pintura, tenía galones en la casa. Ella los derramó en el cuarto y fue con nosotras. Llorábamos mucho. Pero no pudo. No prendió el fuego. Mi mamá huyó con nosotras. Yo tenía siete años.  

Estuvimos en el interior de Ceará  hasta los 11 años. Regresamos porque mi mamá sintió que teníamos que hacerlo, teníamos una casa aquí, y allí empezamos a asumir responsabilidades que no eran para nosotros, cuidar la casa, lavar la loza, hasta vender fruta en la calle. Mi papá no nos ayudó nada. No nos fue a visitar. Mi mamá nunca denunció a mi papá. Ella huyó y ya.

Cuando regresamos encontré a los amigos que había dejado, fue muy bueno, pero siempre había esa tristeza profunda, de entrar en la casa y acordarse de lo que había pasado.  Cuando regresé había cambiado el contexto social.  En aquella época no había esa cuestión de crímenes violentos y ahora si. Empecé a trabajar con la comunidad.

A mi mamá también le dispararon. El año pasado. Ella venía de la iglesia con mi tía. Se metió dentro de un fuego cruzado. Los avionzinhos le decían que saliera, pero ella no entiende la forma del hablar de los traficantes. Continuaron caminando. Mi mamá solo sentía como pasaban las balas. Recibió una en el tendón. Todavía la tiene dentro.

Fortaleza, Abril 2017. 

Cuando regresamos, sentía una tristeza profunda

Trabajadora social
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"¿Sabes qué crimen cometí? Pedir un salario digno"

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¿Cómo sobrevivimos?
Carlos Antônio Oliveira

En 1997, el Papa Juan Pablo II estuvo en Brasil. Fui a reclamarle a mi capitán mejor salario y condiciones de trabajo. Y él me dijo: «Ve a hablar con el Papa». Yo obedecí. Un día el Papamóvil paró enfrente de la Cruz Roja, aquí en Río de Janeiro, y yo con mi uniforme de policía, esperé y grité: «Ayúdeme Santo Papa, sólo usted me puede salvar». Y la Policía Militar, hipócrita, me detuvo cinco días por reivindicar mi salario. Yo era soldado. Otra vez llevé a mi hijo de dos años a una protesta y salió en la televisión porque teníamos una manta que decía: «No quiero una bandera y un héroe muerto, quiero protección del Estado y un padre vivo».  

Yo veía en la televisión los tanques de guerra y quise entrar al Ejército. Me di cuenta que me estaba preparando para una guerra que no existía. Si yo veía a un criminal no podía hacer nada. En 1988 entré a la Policía Militar porque tenía el sueño de servir y proteger a la sociedad. Pero después de un año vi que era un esclavo, no solo de mis superiores, sino de los gobiernos, del politiqueo. Empecé mi lucha hace 20 años y desde entonces la Policía Militar me ha perseguido. En 2012 estuve en la cárcel de Bangú durante nueve meses, donde ponen a los peores presos. ¿Sabes qué crimen cometí? En el país de la corrupción, yo pedí condiciones de trabajo y salario digno.

Río de Janeiro, Marzo 2017.

 

En el ejército me estaba preparando para una guerra que no existía 

Policía Militar
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¿Conversamos?

"Nos tenemos que ir de aquí"

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¿Cómo sobrevivimos?
Ananis de Oliveira

Cuando hay culto y empiezan los tiros, les digo a todos que nos vayamos al cuarto de atrás. No hay mucho más que hacer, sólo esperar a que pase. Cuando llegué a esta iglesia hace dos años, venían más de 150 personas al culto, ahora no pasan de 30 porque desde hace mes y medio vivimos en fuego cruzado.

Mira las entradas, están llenas de agujeros por las balas. No es forma de vivir. Tenemos que salir de aquí. No veo otra opción. Yo intento calmar a las personas que vienen a la iglesia para que la gente pueda estar aquí, pero la gente tiene miedo de salir de casa, no quieren pisar la calle.  Lo único que podemos hacer es continuar caminando y no desistir. Nuestra luz es Cristo.

Río de Janeiro, Marzo 2017.

 

Mira las entradas, están llenas de agujeros por las balas. No es forma de vivir

Pastor evangélico
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"Quien está en el frente tiene derecho a improvisar"

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¿Cómo sobrevivimos?
Veríssimo Junior

A los habitantes de la favela nos santifican o nos demonizan y las dos son formas de deshumanizar. La gente lo que quiere es ser humano. Me crié en una favela llamada Pexinhos, en Recife. Soy profesor en Vila Cruzeiro hace 18. A los jóvenes les digo que no hay nadie mejor para hablar de sus experiencias que ellos mismos. 

Vamos a estudiar el mito de Antígona, porque en 2010, durante la invasión de las fuerzas armadas, en la Vacaría, la parte más alta y pobre, varios jóvenes fueron ejecutados y las madres querían rescatar sus cuerpos para sepultarlos. Los cerdos los estaban devorando. Lo mismo que le ocurrió a Antígona con su hermano Polinise. También estudiaremos La farsa del abogado Pantelhin, en relación a las astucias que se tienen que desarrollar para vivir en la favela; Othelo, por todo lo que tiene que ver con el control del territorio, la lucha de poder; Tartufo, de Moliere, la historia de un falso religioso que se trasviste de un creyente fervoroso para hacer patrañas. Es una forma de debatir sobre el avance del fundamentalismo religioso. Y La madre coraje, de Brecht, que cuenta la historia de una mujer que tiene cinco hijos y se gana la vida con la guerra forneciendo víveres. Es un paralelo con las tías de las quentinhas en las favelas, que venden víveres para los soldados de la UPP, para los traficantes. 

A mis alumnos los llamo Hércules por todas las pruebas que tienen que superar para llegar a la escuela. A veces el aula está medio vacía por los disparos. Otras los disparos empiezan en medio de la clase y sus madres los vienen a buscar. Estos jóvenes no deben ser objeto de caridad, sino de admiración. Por la urgencia en la que viven crean un pensamiento muy complejo del que deberíamos aprender. Quien está en el frente tiene derecho a improvisar.

 Río de Janeiro, Marzo 2017. 

A mis alumnos los llamo Hércules por todas las pruebas que tienen que superar  

Profesor
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"Sin el deporte podría estar muerto"

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¿Cómo sobrevivimos?
Jonas Cheyman

De niño era gordito y se burlaban de mí. Era muy peleonero. Todas las semanas me llamaban en la escuela y mi mamá se estaba volviendo loca. Un día vine a Luta Pela Paz (en el complexo de Maré) porque quería aprender a defenderme. Mi mamá no tenía tiempo para estar con nosotros más que en la noche. Luta Pela Paz fue un padre para mí .

Tengo 19 años y hace ocho que estoy aquí. Empecé con box. Al principio todavía peleaba bastante, pero al año siguiente me calmé porque entendí que esto era una disciplina. Después me enamoré de la lucha libre. A los dos años y medio empecé a competir. He perdido en poquísimas ocasiones. Si no hubiera encontrado el deporte estaría en malos pasos o muerto de tanto pelear. 

Tenía una cabeza muy dura, mal genio, era machista. Todo eso acabó. Aquí me han enseñado a conocer nuevas culturas para no quedarnos solo en este mundito. Hace unos años, unos suecos vinieron a hacer un documental. Después de un año nos invitaron a ir. Yo nunca había salido de Río. Estuve en Estocolmo y andaba hablando solo por la calle. Me quedé impresionado con los vikingos.

Río de Janeiro, Marzo 2017.

 

De niño era gordito y se burlaban de mí. Era muy peleonero 

Luchador
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"Esta guerra nunca va a acabar"

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¿Cómo sobrevivimos?
Rosa

Mi hermano recibió un tiro en un baile funk durante un fuego cruzado. Quedó paralítico durante 10 años y falleció hace poco. Hace 40 años que vivo en la misma calle en el Complexo de Alemão.  Me gusta, es un lugar bueno. Pero después de que la Unidad de la Policía Pacificadora entró, acabó el sosiego. Tenemos tiroteos todos los días. No podemos estar fuera de casa o dejar a los niños jugar en la calle.   

Hace unos meses los policías ocuparon mi azotea y desde ahí disparaban contra los traficantes. Nosotros estamos en medio. En mi calle, las casas están llenas de tiros. Hay días que no puedo subir a mi casa por el fuego cruzado. 

Cuando empiezan los disparos yo sigo viendo la novela, pero mi hija se esconde debajo de la cama de mi mamá. A veces no consigue ir a la escuela por los tiros.  Hay días que compro más comida para no tener que salir. En las noches no consigo dormir. Me quedo despierta por el ruido y empiezo a pensar: ¿Qué tal si tiran una granada? En casa de mi comadre ya echaron una. Quedó sorda un día entero. 

Río de Janeiro, Marzo 2017 

*Cambiamos el nombre de esta persona por su seguridad.

 

No podemos estar fuera de casa o dejar a los niños jugar en la calle

Cajera de banco
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"Si hay tiroteo, el día siguiente es mucho peor"

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¿Cómo sobrevivimos?
Monica Cirne

A mí me llegan las sobras de los acontecimientos. Son chicos con parálisis facial. Jóvenes de 14 años con derrames. ¡Ese es el nivel de estrés! También crecieron mucho las fracturas. Las secuelas por disparos. Desde hace diez años atiendo gratis a los habitantes del Complexo de Alemão. Dos veces a la semana. Hago 18 consultas por día. Hay madres que son usuarias de drogas y después viene un hijo con deformidades, que no habla. Es muy complicado. Todo relacionado al día a día.

Hace cuatro años empezamos a construir el Instituto Movimento e Vida, pero las puertas están cerradas porque no tenemos patrocinador para los gastos. La comunidad está desesperada. Yo vuelvo siempre después del Carnaval pero este año no pude. Todo el mundo que tiene un problema y necesita rehabilitación física busca a Mónica, ya sea porque recibió un tiro o se cayó de una azotea. Y Mónica está vieja y cansada. Cuando estoy en casa y hay un megatiroteo en la calle tal, sé que el día siguiente va a ser mucho peor para mí. 

Río de Janeiro, Marzo 2017.

 

A mí me llegan las sobras de los acontecimientos 

Fisioterapeuta
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