“Fuera de aquí, ‘cachoco’”

LOGO-cliente-dromomanos-plazapublica

 

 

Por 

Miles de inmigrantes de la Centroamérica pobre tratan de cruzar cada año a México en busca de mejores condiciones de vida, o en ruta hacia Estados Unidos. Racismo, discriminación, violación de los Derechos Humanos y detenciones ilegales es lo que encuentran a menudo.

La última vez que vio a su hermano fue cerca de la estación migratoria de Las Ventas. Luis Hernández corría para alcanzar el tren y escapar de los Federales.  No lo logró. Se fracturó la pierna derecha y no pudo seguir.  Buscó hospedaje y nadie le quiso ayudar. “No queremos a gente como tú”, le dijeron. Cuando fue al hospital no le brindaron atención médica por ser indocumentado. Tenía miedo de ir ante las autoridades y que lo regresaran a Guatemala o caer en manos del crimen organizado. Pasó mes y medio lastimado hasta que la gangrena avanzó y tuvieron que amputar.

El caso de Luis quedó en el limbo. Nunca denunció. Es uno más de los 300,000 inmigrantes que cada año pasan por México para tratar de cruzar la frontera a Estados Unidos. “En México lo mejor es evitar a la policía y que no te encuentre el narco [narcotráfico]. Si denunciaba me iba a ir peor, lo mejor era regresar y volver a intentarlo”, explica vía telefónica desde su pueblo en Chiquimula.

 

Racismo, discriminación, violación de los Derechos Humanos, detenciones ilegales. A esto se enfrentan los indocumentados en México. La falta de atención médica en ciudades como Tapachula o Ixtepec, incluso ha provocado la muerte de inmigrantes que buscan ayuda sanitaria. Si  caen en manos del crimen organizado puede ser peor: tráfico de órganos, comercio sexual, secuestro, asesinato.

El racismo va de las altas esferas hasta el pueblo. Un 11 % considera que se justifica mucho o poco insultar a alguien por su color de piel. Un 18% sostiene que se deben prohibir los usos y costumbres ajenos a los mexicanos. Sólo un 30 % de la población aceptaría vivir con un extranjero y más del 60% asegura los derechos de los inmigrantes se respetan poco o nada, revela la nueva encuesta sobre discriminación del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred).

“El clima de inseguridad pública está generando que las personas tiendan a encerrarse y aislarse de todo aquello que consideran diferente y les resulta amenazante. Es significativo que los niveles de rechazo son muy altos en lugares como ciudad Juárez, Monterrey y Tapachula.  Además, México es un país en que el racismo está asumido y aceptado por la mayor parte de la población”, explica Ricardo Bucio, director del Conapred.

Las conclusiones del estudio Apuntes para la Reflexión sobre la Intolerancia en México apuntan en este mismo sentido: un 41% de los mexicanos está a favor de detener a los extranjeros  solo por su color de piel, una medida similar a la que quiere legalizar el gobierno de Arizona con la ley SB1070.

El padre Alejandro Solalinde, de la Casa del Migrante en Ixtepec, señala que la mayor parte de los inmigrantes que llegan a su albergue -más de 100 mil desde 2007- han denunciado haber sufrido malos tratos y discriminación.

“Los tratan como a sus chanclas. He escuchado muchas denuncias de despotismo y de que les niegan atención sanitaria en los hospitales. Aquí la gente les dice cachocos, por centroamericanos y cochinos. He escuchado como les dicen, ‘tu no tienes derecho a nada porque no eres de aquí’. Nosotros los orientamos para que denuncien o si necesitan un abogado, pero un 95% prefiere seguir su camino”.

Un problema silencioso

El desconocimiento de sus propios derechos y la necesidad imperiosa de cruzar la frontera agravan el problema, a pesar de que existen 17 leyes y tres códigos penales que sancionan la discriminación. “Muchos creen que se justifica el maltrato por su situación de indocumentados y por eso no denuncian”, agrega Bucio. De hecho ante el Conapred, desde 2004, sólo se han registrado 11 quejas de discriminación a inmigrantes, de los cuales, nueve de ellas fueron el año pasado.

“La situación de los inmigrantes evolucionó para mal. Hace cinco años, se observaban violaciones a los Derechos Humanos, extorsión, abuso de autoridades, agresión verbal, física o sexual. Todo esto fue evolucionando a lo que hoy vemos, es mucho mayor el riesgo y ha constituido el dolor de cabeza cotidiano: el secuestro y homicidio de los inmigrantes”, considera Mauricio Farah, ex visitador de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), quien asegura que no se necesitan nuevos informes que repitan lo dado a conocer por la propia Comisión en 2007, sino medidas contundentes contra el secuestro y regular a Ley de Migración.

La CNDH dio a conocer el martes pasado que 11.311 inmigrantes desaparecieron en 214 actos de secuestro el año pasado. Un fenómeno que ya no sorprende a aquellos que viven en las fronteras o que ven pasar a aquellos dispuestos a tomar el tren a EE UU.

Solalinde resume así la situación: “Se acaba de ir el tren. Hoy no hay más de 30. Llegan de Arriaga cada tercer día y se van a la ruta del secuestradero. No volvemos a saber de ellos”.

Este reportaje fue escrito por Alejandra S. Inzunza para http://www.canariasinvestiga.org/fuera-de-aqu-cachoco

 

The following two tabs change content below.
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *