«Soy un reductor de homidicios»

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¿Por qué luchamos?

Cavé un túnel, serré los barrotes. Nada funcionó. La tercera vez que fui capturado fue en Cabo Frío (una localidad turística del Estado de Río de Janeiro). Tenía una casa allí. Estaba fugitivo en verdad. Y ahí también hice un asalto a un supermercado y hubo un tiroteo. Me estaba yendo de la playa en mi carro y la policía me capturó. Ahí o vas a morir o vas preso. Pensé que iba a salir fácil como las otras veces. Me condenaron a nueve años por asalto, asociación criminal y otro crimen en Río.

 

En la cárcel un amigo asaltante de Cidade de Deus me dijo que fuera a una reunión. Era un culto. Me sentí tan bien, las músicas eran tan inspiradoras, el ambiente era cargado de una paz… de una inspiración divina. Ahí empezó mi trayectoria, mi nuevo camino con Dios.  A los tres años me dieron la libertad condicional. Solo que cuando sales aquí fuera es otro nivel, otra realidad. Todas las posibilidades que tenías antes vuelven a hacer parte: mujeres, dinero, droga. Mi compadre era el gerente general de la favela. Y cuando salí me trajo tres kilos de marihuana, una pistola, un dinero. No quieres decirle que no. Él te ayudó en la cárcel. Me volví débil. Volví a aquella vida de nuevo. Fue mi mujer, que también es pastora ahora, la que me ayudó a volver a la Iglesia. Hace 17 años.

 

Sé que hice cosas malas. Yo participé de ejecuciones, yo participé de momentos en que prendíamos fuego a un tipo vivo, amarrado. Son cosas que hacía porque tenía que hacer. El submundo exige una postura de esa naturaleza. Fue muy malo, pero creo que el secreto de la vida es transformar lo que es malo en algo bueno. ¿No se hace gas con basura? Nuestra vida también tiene su basura. Dios tenía un proyecto para mí. Lo que yo hago ahora es un círculo de Dios. La historia se repite. Lo que hicieron por mi hace 17 años yo lo hago ahora por todos estos chicos (el pastor creó el centro Hune Brasil —Há Uma Nova Esperança— para quitar a jóvenes del crimen y alejarlos de las drogas). Ahora soy un reductor de homicidios.

 

Río de Janeiro, Marzo 2017.

 

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"Ahora se mata y te tiran plomo"

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¿Por qué luchamos?
Romer Pérez

En el año 2,000 yo entro a la Guardia Nacional, pero cinco años después empiezo a ver cosas que no eran normales: había corrupción, droga y atracos entre los uniformados y entonces salí definitivamente.

Con el tiempo vi cosas que no me gustaban. Hay hambre, no hay medicinas y otras cosas en el país que no son normales. Por ejemplo, el CLAP (el sistema de distribución de alimentos del gobierno venezolano) es vital para mucha gente y lo manipulan: si voy a una marcha y quemo un caucho, entonces me quitan de la lista y no me lo dan. Pero yo he ido he ido a las marchas y he tirado piedras y cócteles molotov. Eso es fácil, con un poco de gasolina, una botella y mecha. Yo creo que es un derecho, una forma de expresarnos.

Tengo compañeros militares que me dicen que no vaya a las marchas porque van a reprimir con plomo. En mi tiempo se reprimía con escudo y también tirábamos bombas lacrimógenas, pero no se disparaba contra la gente, como se está haciendo ahorita. Ahora se mata y te tiran plomo.

Caracas, Junio de 2017.

 

 

Había corrupción, droga y atracos entre los uniformados y entonces salí definitivamente.

Ex Guardia Nacional
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"Esta protesta es existencial"

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¿Por qué luchamos?
Miguel Pizarro

Mi papá fue un guerrillero urbano que pensaba que por la via de la violencia se podían cambiar cosas. Mi mamá fue de la fracción parlamentaria del Partido Comunista. La mitad de sus amigos estuvieron presos o están muertos. Soy nieto de exiliados de la dictadura chilena. Quizás por eso en mi casa somos todos tan pacifistas. Aprendimos de sus errores.

Tengo 29 años y este es mi segundo mandato como diputado. Soy de la generación que le tocó combatir a Chávez con el dólar a 4 bolívares, el barril de petróleo a 120 dólares y con un nivel de popularidad del 70%. En el 2012, había un 60-40 a favor del chavismo. Ahí empezó el declive. Ya no hay un país dividido, hay un país en contra de un gobierno.

Esta protesta es existencial. Si la situación del país no cambia, no tendremos futuro. Es un país con una renta petrolera absurda, pero donde no hay medicamentos y la gente pasa hambre. Por eso protestamos y nos exponemos físicamente. Pero yo no creo en la violencia. No hay muertos buenos y malos. Toda muerte es mala. Para mí la violencia no suma, resta. No debilita el poder, le da justificación. Si queremos cambiar el país y que la nueva mayoría esté en el poder, debemos hacerlo de una manera pacífica, estable y constitucional, porque si no para preservar el poder vamos a requerir de la violencia. Y, en la violencia, no somos buenos.

Caracas, Junio 2017.

 

 

No hay muertos buenos y malos. Toda muerte es mala.

Diputado de la Asamblea Nacional
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"Me dejan amenazas de muerte"

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¿Por qué luchamos?
Rafael Uzcategui

Hay un grupo de gente en Venezuela al que se le llama ninis, que hasta el año pasado no estaba con el gobierno ni con la oposición. Pensaban, o pensábamos porque yo me puedo incluir, que había que crear un tercer polo. Pero el gobierno se ha convertido en un régimen no democrático. Ahora la polarización es entre el gobierno y sus partidarios y los defensores de la democracia. Y también es una respuesta a la ausencia de dignidad.

El año pasado en Provea documentamos que 24 personas murieron por comer yuca amarga. Era gente que no tenía nada que comer y arrancaron esta variación tóxica del tubérculo que necesita un proceso largo para quitarle eso. Por desespero, no cumplían el plazo y fallecieron.

Incluso yo, que soy director de una ONG, de clase media, estoy limitado a la subsistencia. El dinero llega para comprar alimentos, si se te rompen unos zapatos o se estropea el celular, es una tragedia. Salir de noche a tomar algo con amigos tampoco se puede. Eso también es por la inseguridad.

A mí me amenazan constantemente. Me dejan mensajes con amenazas de muerte. A un compañero de Provea lo secuestró un grupo de paramilitares en 2014. Le robaron y le amenazaron. Se tuvo que ir. Aquí, en Altamira, hay muchos allanamientos. El Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional) actúa autónomamente, entra en las casas y roba. El nivel de abuso y desamparo es tremendo.

Caracas, Junio 2017.

El dinero llega para comprar alimentos, si se te rompen unos zapatos o se estropea el celular, es una tragedia.

Director de la ONG Provea
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"Chávez es sagrado"

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¿Por qué luchamos?
Jefferson Morán

Ahora más que nunca hay que ser chavista. Ser chavista con el petróleo a cien era sabroso. Vivíamos en la felicidad. Nadie se acuerda de que Chávez recogió un país en la ruina y le dio dignidad. Cuando murió sentí dolor porque Chávez se reflejó en el pueblo como un padre, como un amigo, para nosotros era nuestro gran amor. Ese mismo día pensé que no quería ser un chavista light, de esos que van a votar y a las marchas, sino que quería participar.

Nací en el interior del país y llevo tres años en el 23 de enero, como militante de las Fuerzas Patrióticas Alexis Vive y comunero de la Comuna Panal 2021. A nosotros se nos ha estigmatizado mucho: los colectivos violentos, los colectivos del terror, los colectivos paramilitares. Hay una guerra declarada de los medios de comunicación en contra de los movimientos populares. Temen a la organización del pueblo. ¿Cómo se explica que personas que ellos piensan que son analfabetos y malandros estén desarrollando todas estas medidas sociales?

Esta revolución va más allá de lo electoral. En el remoto caso de que la derecha tome el poder en Venezuela a nosotros no nos van a decir qué hacer. Somos autónomos. No vamos a entregar este proyecto. Decimos que, aun con el descontento, este pueblo es chavista. La derecha identifica a Chávez con el enemigo, se rieron de su muerte, y para nosotros Chávez es sagrado. Chávez no se toca.

Caracas, Junio 2017.

 

 

¿Cómo se explica que personas que ellos piensan que son analfabetos y malandros estén desarrollando todas estas medidas sociales?

Militante Fuerzas Patrióticas Alexis Vive
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"Estoy a favor de la lucha armada"

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¿Por qué luchamos?
Yosmar Ortiz

La razón nos ordena organizarnos y resistir para defender al pueblo de esa fuerza brutal de la Guardia Nacional. Esa es la función de los que estamos en primera fila. Tenemos miedo porque somos humanos, pero imagínese usted si nosotros no estuviéramos cuántos muertos más habría. 

Venezuela se ha convertido en uno de los países más violentos es por este sistema. Por este sistema hemos perdido los valores, por este sistema hemos perdido nuestros amigos. Este sistema nos ha hecho retroceder en el tiempo. Cuando no te mata la delincuencia, te mata el estado. Lo que nos tiene en pie son todos aquellos chicos que han caído,. No es justo echarnos atrás y no ser leal a quien fue leal con nosotros.

Cuando comenzaron las protestas, el 1 de abril, yo lo vi en mi casa por internet y me pareció injusto estar en Narnia cuando estos chamos estaban dando la vida por un mejor país. En mi primera marcha mi único armamento era la bandera. Todavía la llevo. Pero ahora si ellos generan violencia me tengo que defender. Utilizo bombas molotov, si tengo que lanzar piedras, las lanzo.

Yo tengo 22 años y ahora voy hasta el final. Y la resistencia también. Estoy a favor de la lucha armada. Nunca he tenido un arma de fuego en mis manos, pero si es la única manera… violencia genera violencia.

Caracas, Junio 2017.

 

 

Por este sistema hemos perdido a nuestros amigos

Camarero e Integrante de la 'Resistencia' venezolana
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"En Caracas, todos somos víctimas de una u otra forma"

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¿Por qué luchamos?
Roberto Patiño

Para hablar de por qué fundé Caracas MiConvive tengo que remontarme a cuando tenía 17 años: mi hermana sufrió un secuestro exprés y me impactó mucho. Afortunadamente la liberaron porque estudiaba medicina. Los secuestradores le dijeron que cuando a ellos les caen a tiros los médicos son los que les salvan la vida. Como seis años después, mi padre también sufrió un secuestro. Lo agarraron a las ocho de la mañana saliendo de una panadería. Fueron unos policías. Después de una negociación, lo liberaron. Llegó a casa quebrado mentalmente. Fueron seis horas de terror psicológico: apuntándole con una pistola, diciéndole que le iban a matar. Tuve otra experiencia con la violencia. Tenía ocho años y estaba llegando a casa. Vi a mi tío, que le habían pegado un tiro para robarle la camioneta.

Siempre digo que de la violencia en Caracas todos somos víctimas de una u otra forma. Siempre tienes un familiar o un amigo que ha sido víctima de violencia extrema, ya sea un homicidio, un secuestro o un asalto a mano armada.

La violencia es por una combinación de factores, pero algo fundamental es la exclusión de los jóvenes. Mientras un un joven de clase media se puede ganar el respeto en la universidad y consiguiendo un trabajo, un joven de un sector popular tiene esos caminos cerrados. Lo único que le queda para ganarse el respeto es coger una pistola y ser el más bravo del barrio.

En MiConvive hemos trabajado en 40 comunidades. Frente a la figura del malandro, que tienen mucho poder, dinero y respeto a través del miedo, buscamos otra autoridad y la promocionamos. Ellos mismo se convierten en referentes para los jóvenes. Hacemos talleres de prevención de violencia, identificamos los puntos calientes y ahí hacemos las actividades sociales.

De un año para acá en nuestras actividades nos empezamos a encontrar a muchos niños pidiéndonos comida y eso nos marcó. Arrancamos una iniciativa que se llama Alimenta la Solidaridad. Era sólo para ocho semanas, las vacaciones de los niños cuando no tenían apoyo de la escuela. Pero por la situación del país, el programa creció y van 11 meses corridos que de lunes a viernes le damos almuerzo a 700 niños.

Caracas, Junio 2017.

Foto: Andrés Kerese.

Mientras un un joven de clase media se puede ganar el respeto en la universidad y consiguiendo un trabajo, un joven de un sector popular tiene esos caminos cerrados.

Director de la ONG Caracas MiConvive
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"Violencia es cuando unos explotan a otros"

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¿Por qué luchamos?
Gabriel Puerta

Ya no voy a todas las manifestaciones, pero sigo la lucha. Ya no tengo 18 años, tengo 74. Ya cubrí esa etapa. Pasé por manifestaciones, por tiros, por guerrilla,  por golpes militares, ya pasé todas esas historias.  El otro día, el médico que me operó de los ojos me dijo: “Estás 20- 20 por este ojo. No tienes problema para disparar” (Risas).

Para mi, la violencia es cuando unos empiezan a explotar a otros. Pero antes viene desde el Estado, en formas de coerción y  en sistemas de participación limitada.  Yo he vivido la violencia política dramáticamente. Como organización política estamos metidos en esta lucha, en estas acciones, somos víctimas de la represión. Nos quitaron el derecho a presentarnos a elecciones, la tarjeta electoral,  ese fue el cobro a nuestra participación política. Hay compañeros que pasaron un tiempo presos, otros que desde hace dos años tienen juicios, o prohibido salir del país. A mi me prohibieron comprar vuelos nacionales. Estoy en una lista de 72 líderes políticos.

No voy a irme de Venezuela. Esa es una determinación que yo tomé desde el principio. Podrán meterme preso, podrán llevarme a fuerza, eso pueden hacerlo. Yo creo que tengo un compromiso con Venezuela. Alguien decía el otro día que a los venezolanos nos arrullaban con el himno nacional.

La constituyente (la idea del gobierno chavista para modificar la Constitución) es desconocida en todos los aspectos. ¿A qué nos lleva a eso? A dos constituciones, a dos poderes y en algún momento a un enfrentamiento violento de ambas fuerzas.  Yo no abogo porque la solución sea violenta. Quisiera, como dijo el poeta venezolano, no derramar ni la sangre que cabe en el pecho de un colibrí.

Caracas, Junio 2017.

 

 

Podrán meterme preso, podrán llevarme a fuerza, eso pueden hacerlo. Pero no voy a irme de Venezuela.

Fundador del partido Bandera Roja
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"Hay un genocidio de la población joven y negra"

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¿Por qué luchamos?
Rómulo Silva

Yo me considero negro. Siempre viví en la periferia de Fortaleza. Siempre estudié en escuela pública. Soy de familia humilde. Mi papá se fue casa cuando tenía diez años.  Mi lucha por los derechos humanos comienza en 2002 cuando me empiezo a cuestionar mi propia condición: ¿Por qué jóvenes de mi edad estaban siendo asesinados por la policía o los traficantes? En la cabeza de un chico de 15 años eso no está claro y hasta hoy sigue sin estarlo.

En la masacre del 12 de noviembre de 2015,  murieron 20 personas, 11 en la misma masacre y otras nueve en otros lugares, también ligados. Un joven llegó al CUCA (un centro cultural)  diciendo que la policía había matado a varias personas.  Yo conocía a dos de ellos. A Alef y Jardel. Eran muy amigos. Murieron juntos.

Hicimos varias manifestaciones en Fortaleza para presionar de alguna manera y sensibilizar a la sociedad.  Casi todos los policías han sido liberados. Se dice que hubo casi 200 involucrados. De esos, unos 10 ó 15 van a responder a la justicia.

Mensualmente mueren unas 400 personas en Fortaleza. De esas casi 90% son jóvenes. Hay un genocidio de la población joven y negra.  La violencia afecta mi vida directamente. Vi amigos morir. Yo mismo he sido detenido por la policía. Hay que entender las formas de violencia simbólica como el machismo, el racismo, la homofobia, la xenofobia y crear mecanismos concretos con las personas de la propia comunidad y la academia. Necesitamos crear espacios de resistencia e indignación porque ahí nace la esperanza y se cree en un mundo mejor.  

Fortaleza, Abril 2017

Mensualmente mueren unas 400 personas en Fortaleza. De esas casi 90% son jóvenes

Activista
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"No podemos crecer en la maldad"

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¿Por qué luchamos?
Edivania Márques

Aquí la gente muere entre los 14 y los 29 años. Llegar a los 29 años es tener suerte. Con las bandas criminales hay un planteamiento de la muerte mucho más brutal. Su lógica es exterminar al otro, descuartizarlo. Ya no es sólo una muerte con un tiro. Creo que hay una total deshumanización. No podemos crecer en maldad. El último caso que vivimos en el barrio es algo muy difícil de entender: una persona mató a un joven y distribuyó sus miembros. La cabeza en un rincón, los brazos en el otro. Pasamos una semana viendo los miembros.

Luego ves mensajes en las paredes tipo: si robas a un trabajador, mueres. Parece que tienen hasta conciencia social . No tienes que robar al trabajador, tienes que robar al burgués.

Cuando era pequeña, si veía un arma me daba pavor. Estaba temblando todo el día porque sabía lo grave que era que alguien estuviera armado. Hoy encuentras normal que alguien pertenezca a una banda armada. No es normal, pero es común. Es una sociedad enferma. Todo esto trae consecuencias psicológicas para los demás. Yo misma tengo miedo. Siempre trabajé en el tema social. No quieres aceptar lo que está pasando. Quieres que las personas tengan una vida digna.  

La población piensa que más policía es la solución. Siempre que hay un espacio para una obra la gente lo que pide es un puesto de salud, una escuela y una delegación de policía. Lo que percibimos con los jóvenes, en cambio, es que piensan que el estado no va a cambiar las cosas, que somos nosotros los que nos tenemos que unir.

Fortaleza, Abril de 2017.

 

La gente siempre quiere más policía, pero los jóvenes no piensan que el estado va a cambiar las cosas

Coordinadora de programa en el Centro de Vida Herbert Souza
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"El entrenamiento de un policía no lo prepara para el resto de su vida"

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¿Por qué luchamos?
Wagner Sousa

Cuando yo estaba en la Academia, el arma que utilizaba era un revólver calibre 22 que hoy ya no existe. Pasé tres años para ser oficial. Hoy el soldado pasa apenas cuatro meses y tiene un entrenamiento muy deficitario para las atribuciones del policía. No es suficiente para prepararse para el resto de la vida.  ¿Por qué quise ser policía? Para ser sincero fue por el empleo. Luego me apasioné. Tenía la oportunidad de salvar vidas.

Empecé en la política porque un grupo de policías me lo propuso. Yo no tenía dinero, no tenía parientes en la política. Era 2010. Me quedé como suplente. Luego me presenté a concejal de Fortaleza y saqué la mayor votación de la historia. Luego diputado del Estado y saqué también la mayor votación de la historia. El cambio de la policía a la política fue muy interesante. Fue en la época del lanzamiento de Tropa de Élite, aquella historia del capitán Nascimento. Yo era capitán. Hubo mucho esa conexión cuando llegué al Parlamento. El día que llegué tuve un debate muy grande con un diputado, era como la película.

Fortaleza, Abril de 2017.

 

Hoy el soldado pasa apenas cuatro meses en la Academia

Diputado del estado de Ceará
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"¿Por qué al Estado no le interesan nuestros muertos?"

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¿Por qué luchamos?
Caio Feitosa

¿Cómo crece la gente? La gente socializa la violencia. Luchar contra ese sentimiento es nuestro principal objetivo, y aún no sé si lo conseguimos. Hace unas semanas cerca de mi casa tuvimos el caso de Dandara, otro caso de linchamiento y descuartizamiento. Es una barbaridad. Desde 2007 a 2014 murieron 1,200 personas en los cinco barrios del Bom Jardím. No se puede pensar que eso es normal, que es algo de la naturaleza o que es Dios quien quiere que sea así.

En los años 2000 empezamos a preocuparnos por los asesinatos de jóvenes. Cuando intentamos hacer acciones la sorpresa fue que nadie quería hablar de eso. Muchas familias no tienen derecho a la memoria porque se piensa de ellas que son bandidos, traficantes. Parece que no tienen una historia. Da la impresión que su vida no importa. Las familias también tienen miedo porque el asesino vive muy cerca y los asesinatos están asociados al tráfico de drogas, pero no sólo al tráfico, también a otras redes ilegales: el tráfico de armas, la seguridad privada ilegal. Lo otro que queríamos saber es: ¿Por qué al Estado no le interesan nuestros muertos?. Pero la policía no colaboró en la investigación.

Otra dimensión que me preocupa es cómo resolvemos conflictos. Me contaron que uno de mis primos se puso los pantalones cortos de su hermano y él lo amenazó con matarle. Si yo hubiera hecho eso en mi tiempo hubiéramos tenido una gran crisis familiar. Y algo importante es que si ese chico quiere conseguir un arma no va a tener ningún problema.  

Fortaleza, Abril 2017.

Muchas familias no tienen derecho a la memoria porque se piensa de ellas que son bandidos, traficantes 

Asesor en la Fundación Herbert Souza
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"No se arrepienten del delito, se avergüenzan de que los detengan"

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¿Por qué luchamos?
Manoel Clístenes

La mayoría no se resocializa: o terminan en un presidio o los asesinan. El resultado es triste. No se arrepienten del delito, se avergüenzan de que los detuvieran. Tengo cuatro hijos y muy en el fondo siempre tienes miedo de que caigan en ese mundo.

Los centros sociales son un factor agravante para la violencia. El grueso de los muertos está en la franja entre 17 y 22 años. El perfil entre las víctimas y los ejecutores es el mismo: jóvenes del sexo masculino, aunque cada vez más mujeres, que viven en la pobreza o por debajo del límite de la pobreza. Los motivos son luchas de facciones, deuda por drogas y la llamada quema de archivo, cuando la persona es testigo o sabe alguna cosa. Una vez llegó aquí un niño que a los 12 ya había matado a tres.

En esas comunidades manda la ley del silencio. Nadie quiere ser testigo de un crimen en la favela. Nadie oye, nadie ve. Los crímenes que son resueltos es porque la familia tiene coraje, pero la mayoría prefiere irse antes que testificar. El juez sólo tiene 45 días para sentenciar el proceso. Llegas a casos absurdos. Por ejemplo, tenemos en nuestro sistema a un adolescente que tiene 22 procesos. Los datos que yo manejo hablan de un 92,8 % de impunidad.

 

Fortaleza,  Abril de 2017.

 

 

 

 

Juez de menores
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"Cuando naces en la favela ya eres un superviviente"

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¿Por qué luchamos?

Cuando naces en la favela, ya eres un superviviente. Tienes que aprender a vivir en medio de un ambiente que es increíble, pero en el que hay guerras. Soy habitante del Complexo de Alemão hace 28 años, la edad que tengo. El colectivo Papo Reto nació en 2014, poco después de unas fuertes lluvias. Algunas casas se desmoronaron y esas familias se quedaron sin tener dónde dormir. Queremos mostrar todas las cosas buenas que pasan en la favela, pero denunciar los abusos a los derechos humanos nos lleva mucho tiempo, porque son muy graves.

 

“Cuando naces en la favela, ya eres un superviviente”

 

Empecé en la lucha en 2006 haciendo eventos y producciones para recaudar fondos y mantener el único espacio donde teníamos acceso a internet. En 2010 participé en colectivos que discutían los problemas que teníamos en el Complexo, como la falta de un servicio de recogida de basura. Algunos habitantes empezaron a denunciar violaciones a sus derechos, principalmente por las operaciones policiales, que siempre fueron las únicas políticas públicas en la favela.

 

Muchos abusos los comete el propio estado a través de la policía Recibimos amenazas verbales o agresiones físicas. Yo sufrí ataques virtuales. Hicieron varios perfiles falsos con mi nombre y foto. A finales del año pasado me tuve que ir tres días de la favela porque algunos policías me amenazaron. Es muy difícil denunciar y también nos quita mucha energía.  

 

Río de Janeiro, Marzo 2017.

 

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"El miedo legitima la barbarie"

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¿Por qué luchamos?

El crimen organizado nace dentro del Estado. Fuera es barbarie. Todas las facciones de Río de Janeiro nacen en la prisión y van a controlar las favelas. Porque la gran mayoría de presos son de la favela.

 

Soy diputado hace diez años, pero empecé a trabajar en prisiones con 21 y ahora tengo 50. Cuando empecé a trabajar esas facciones casi no existían. Yo les vi ganar cuerpo dentro del presidio. Son mucho más un control local que crimen organizado. Si tú hablas con los grandes traficantes presos no saben ni dónde está Bolivia, muchos de ellos nunca salieron de la favela. Brasil es hoy la tercera población carcelaria del mundo. ¿Y quiénes son los presos? Los mismos que mueren. Son los matables.

 

Los números que tenemos de homicidios son de genocidio, pero la violencia no es igual para todo el mundo. Los homicidios sobre la población blanca descendieron bastante. Al contrario de la población negra.  El problema es que las políticas de seguridad pública en los últimos gobiernos tienen una lógica de guerra. Y en la guerra es matar o morir.

 

¿Por qué las personas que sufren la violencia en Río de Janeiro están de acuerdo con ajusticiamientos, con personas amarradas, con la venganza? La lógica de la guerra trae la sustitución de la justicia por la venganza. Y el combustible que mueve ese sentimiento es el del miedo. El miedo legitima la barbarie. El miedo permite que el estado no cumpla la ley: ‘Yo no sé quién es mi enemigo, pero sé qué color tiene y del territorio que viene’. El futuro de la juventud negra de la periferia es la muerte o el presidio. Y las excepciones confirman la regla.

 

Río de Janeiro, Marzo 2017.

 

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«Hoy matar a un policía es una victoria».

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¿Por qué luchamos?

El policía, por ser policía, ya es un enemigo. ¿Por qué no matan a los jueces, a los fiscales? Ellos son casos aislados. Se mata a personas específicas, pero a nosotros nos matan sólo por ser policías. No es el policía que atrapó al marginal, es simplemente el policía. No tenemos la sensación de que haya castigo. Hoy matar a un policía es una victoria. Y cuando nosotros matamos a un bandido, a veces el policía acaba preso.

 

Yo entré a la policía porque buscaba la estabilidad  financiera del empleo público.  Fue hace 32 años. No había ese riesgo que hay hoy.   Antes era una profesión respetada, incluso por el propio marginal. Era un empleo que se pagaba bien. En la época, ocho salarios mínimos eran 5,000 reales y ahora ganamos poco más de 2,000. Yo, como muchos, tuve que trabajar también en seguridad privada para darle una buena vida a mi familia. Ahora no se tiene material, no se tiene efectivos, no hay ni hojas de papel. Si no hay dinero para comprar papel, no va a haber dinero para armas, municiones o comprar gasolina para hacer diligencias. Estamos muy vulnerables.  En las calles se está matando al policía.

Yo perdí a mi hermano de corazón. Era un hombre bueno, alguien que ayudaba, un hombre de familia, que tenía tres hijos. Siempre estábamos juntos y murió en la mano de marginales. No hay una contrarespuesta efectiva del estado para cuando un marginal mata a un policía. Yo siempre voy armando. Si estás desarmado no puedes ayudar.
Ahora estoy investigado por la policía Militar. Me acusan de organizar la huelga.  La hicieron las mujeres de los policías. Ahora el Estado está en crisis. Como yo soy de SOS Policía, recibí 17,000 mensajes. Mi esposa fue a la puerta del batallón porque ella es mujer de PM y sabe lo que hemos sufrido. Yo fui a apoyar a mi mujer. Pero está prohibido en nuestras normas. Lo que no entiendo es: ¿Por qué nos cobran a nosotros, servidores públicos, cuando la calamidad pública del estado es por la corrupción? Se le tienen que cobrar a ellos.

 

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«Muchos entran al box para defenderse en la calle»

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¿Por qué luchamos?

Yo no vivo aquí, pero he hecho muchos amigos. Vengo los fines de semana, me divierto muchísimo. Pero tengo mucha rabia. Imagina al que vive aquí. La estigmatización crea odio. La policía criminaliza todo el tiempo a los jóvenes. Cuando hay una operación, el que tiene un familiar se va fuera de su casa. Porque si estás en casa y eres hombre, eres bandido.  El box es una oportunidad de transformar esa rabia en algo positivo. Ofrece mucha adrenalina y otras reacciones físicas que los jóvenes sienten en una situación de violencia. Estar sólo en el ring superando al adversario, tiene mucho que ver con la vida. También tienes disciplina, tienes respeto, tienes una filosofía. Sientes que formas parte de una familia. Eso cambia como el joven se ve y cómo ve al otro.

 

La escuela el año pasado estuvo 20 días cerrada. ¿Qué clase de educación tienes? Hay muchos jóvenes que no tienen éxito en la escuela pero que son exitosos en la lucha. Lo ven como un proyecto de vida: no soy una mierda, soy una persona reconocida. Cambia como él ve su futuro. Me dicen que se sienten tristes, con mucha rabia, sin opciones, frustrados. Muchos entran para aprender a defenderse en la calle.

 

Para resistir esta situación de violencia la gente normaliza esa violencia. Para mí eso es una doble victimización. La otra opción es cambiar todo, pero es muy difícil. También salir de aquí. Luta Pela Paz nació en 2000. Desde que yo entré recuerdo a cinco o seis alumnos que murieron por la violencia de la policía o de las facciones.

 

Río de Janeiro, Marzo 2017.

 

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«El miedo el que me hace continuar»

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¿Por qué luchamos?

Cada vez que me encuentro con otra víctima tengo una sensación de impotencia, de que el trabajo no vale la pena. Y da miedo. Que eso pase conmigo  o con mis familiares. Tal vez es el miedo el que me hace continuar. Hay una obligación. Ayudar a un familiar a que no se sienta solo dentro de esa tragedia es más importante que cualquier otra cosa.

Yo soy de la Baixada Fluminense y desde los 80 empecé a defender los derechos humanos y denunciar la violencia relacionada con los grupos de exterminio, los llamados mano blanca, que controlan el territorio a través de la muerte. Un caso llevó a otro y para el 2000, ya estaba relacionado con otra violencia letal, principalmente crímenes de la policía.  En 2007 sufrí una amenaza muy grande, estaban planeando matarme o desaparecerme por trabajar en los juicios de la masacre de la Baixada Fluminense (29 personas asesinadas aleatoriamente por la policía en 2005). Desde entonces tengo un perfil más bajo. Ya no me expongo e intento tener buenas relaciones. Cuando tenemos una acción efectiva, es muy escondida, para preservar la vida de las personas involucradas. Somos de una región invisible.  En la ciudad de Río hay una guerra declarada, pero la nuestra es velada. El miedo es constante.

 

Tengo miedo de la reconfiguración del crimen en Río, la falta de control de la tropa, del Estado, y de estrategias para impedir el avance de los grupos criminales. Tengo más miedo como ciudadano que como militante. En los tres primeros tres meses del año, hubo 1,500 homicidios, más de 60 policías muertos, hay buses quemados en los últimos días. El miedo es el principal motivador para hacer algo.

 

Río de Janeiro, Marzo 2017.

 

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"Es una jungla con todas las especies criminales"

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¿Por qué luchamos?

Yo llamo a esto la Fábrica de Bizcochos. Tenemos que informar de la autoría para que el Ministerio Público lleve al autor a la justicia. Son bizcochos simples. No nos podemos preocupar por el relleno. Si un policía se concentra sólo en un caso viene una avalancha encima de él. Yo me programo cada día para hacer diez tareas, pero cuando llego aquí difícilmente consigo completar dos. En la televisión, el policía se dedica 24 horas a un crimen. Eso no pasa. Nosotros tenemos miles de casos abiertos. Hay más o menos 150 homicidios al mes.

 

Entré en la policía en 1987.  Me casé hace 25 años. Ella me decía que si no me iba de la policía no se iba a casar. Después me decía que si iba a viajar cuando volviera ya no iba a estar más. Y tengo dos hijos, uno de 17 y otro de 13 años. Ellos no quieren ser policías, pero si quisieran me preocuparía. En Río de Janeiro el policía tiene que tener un compromiso mayor por las dificultades sociales. Y la Baixada es peor.

 

La cultura de muerte aquí viene desde hace años, está muy enraizada. Soy un policía reciclado. Cuando yo empecé estábamos en un régimen de dictadura. En Brasil cambió todo, pero en la Baixada la violencia sólo cambió el ritmo. Continúan los grupos de justicieros de hace 30 años. Hace diez llegó la milicia. Ahora también tenemos latrocinios y carros y cuerpos carbonizados. Es una jungla donde viven todas las especies criminales.

 

¿Cuál es la identidad de la víctima? Eso no interesa. Que anduviera de sandalias, que fuera negro o blanco, calvo o con melena. Si era traficante o empresario. Nosotros investigamos a gente de la Policía Militar, a gente de la Policía Civil, milicianos peligrosos. Intentamos crear credibilidad. El policía necesita ese deseo. Les digo que cuando no tienen nada que hacer se sienten al lado de un teléfono, porque alguien te va a llamar para pasarte una información buena. Y de repente puedes hacer el mejor trabajo de tu vida.

 

Río de Janeiro, Enero 2017.

 

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"Soy negro, pobre y favelado, no tengo miedo"

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¿Por qué luchamos?

Tengo 49 años, 25 hijos, 16 nietos y una bisnieta. Llevo en Alemão desde el primer soplo de vida. La gente tiene miedo a hablar por las represiones de la policía. Yo soy negro, pobre y favelado, ya no tengo miedo.

 

No sé dónde está el juramento de los policías de servir y proteger, porque hacen todo lo contrario. ¿Y dónde queda el habitante? Es rehén de una guerra particular (entre policías y traficantes) que no es suya. Y las mujeres que van a recoger a sus hijos al colegio, ¿cómo viven? Y los niños que están dando clases y escuchan tiros, ¿qué piensan? ¿Qué van a hacer cuando crezcan? Y el profesor que da clases, ¿qué va a enseñar?

 

Cuando llegó la UPP (Unidad de Policía Pacificadora) en 2010 hubo buenos comandantes. Me dijeron que eran buenos para la guerra pero que venían a hacer la paz. Y cumplieron. Durante ocho meses no hubo ni un tiro. En 2013 cambió el comando y cambió todo, todo el día disparos. (Mientras habla empieza un enfrentamiento. Los tiros se escuchan a unos 500 metros). ¿Ves? Porque alguien gana con la guerra, ¿quién gana?, porque los habitantes no. El hoy preso Sergio Cabral (exgobernador del estado de Río de Janeiro) dijo en su campaña de reelección que Alemão era una fábrica de bandidos. Luego se retractó. Pero yo le diría que su UPP ahora sí ha hecho una fábrica de bandidos. Teníamos un proyecto social con más de 1,000 jóvenes y niños. Ya no queda nada, sólo una panadería. De ese proyecto ahora el 99% de los chicos se dedica al tráfico.

 

Río de Janeiro, Febrero 2017.

 

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"En Río de Janeiro no hay un solo día sin tiros"

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En Río de Janeiro no hay un solo día sin tiros. Hay días sin víctimas, pocos, pero hay. Soy periodista y siempre trabajé en temas de seguridad pública y política de drogas. A finales de 2015 intenté hacer un conteo y buscar víctimas de bala perdida y fuego cruzado, pero ese dato no existe. Entonces empecé a contar por mí misma. Busqué datos con la prensa de barrio y colectivos locales, pero fue mucho mayor de lo que imaginé, un volumen muy, muy grande. Creamos la aplicación Fogo Cruzado con el apoyo de Amnistía Internacional para mapear tiroteos, ver si hay operaciones policiales, si la persona sabe el motivo de los tiros, si hubo víctimas o no. La policía no da todos los datos. Nosotros contamos el tiroteo, ellos cuentan el crimen.

 

Cuando hicimos un balance de seis meses, el Complexo do Alemão fue el que tuvo más tiroteos, pero Nova Iguaçú tuvo el mayor número de víctimas mortales. Son cosas diferentes que demandan políticas de seguridad diferentes. La mayoría de los enfrentamientos son en áreas de la pacificación. No puede llamarse pacificados a lugares que está en flagrante tiroteo.

 

Río de Janeiro, Febrero 2017.

 

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