"No era respeto, era el temor que yo causaba"

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¿Por qué matamos?
Eduardo Payuelo

En cierto momento llegué a tener una gran fama, pero eso no era nada. No era ni respeto. Era el temor que yo le causaba a la comunidad. Cuando echaba un chiste, todos se reían aunque no fuera muy bueno, si no estaba en lo cierto, daba igual, todos me aplaudían.

Tengo 36 años. Soy nacido y criado en esta comunidad, El Encanto. Una vez después de ver a mi padrastro pegarle a mi madre, yo tendría 17 años, mi corazón se llenó de odio y salí a la calle. Me pusieron una pistola, me dijeron garitea ahí. Eso es lo primero que tienes que hacer, vigilar, luego vender, traer cosas de aquí para allá. Quemártela. Después ya estaba en mi esquina, armado, cuidándome de las otras bandas. Había unas cinco. Eran problemas mil en la zona. Si pasabas la frontera, era plomo. En mis tiempos era lo que se veía, ahora se ven bandas organizadas contra la policía, porque aquí las OLP (Operaciones para la Liberación del Pueblo) han hecho demasiado desastre.

Yo en mis últimos días en el crimen lloraba por las noches, pero no le podía decir a los muchachos. Yo era el cabecilla y eso era una debilidad. Me podían matar. El primero que me dijo que estaba equivocado fue el pastor Robinson y por eso me hice cristiano y ahora sigo el camino del señor. Yo, varón, le digo que los muchachos piden auxilio en silencio. Estar ahí es un sufrimiento muy grande. No es fácil. Te están mostrando un rostro, pero es mentira. Por dentro estar en el crimen te desgarra.

Caracas, Junio 2017.

Yo en mis últimos días en el crimen lloraba por las noches, pero no le podía decir a los muchachos 

Pastor evangélico
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“Si los colectivos me ven, me pegan un tiro”

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¿Por qué matamos?
María

¿A alguien con una 9mm qué le vas a decir? Pues nada. Tienes que morir callada.

Al principio los colectivos tenían un componente social y luchaban contra la violencia generada por los malandros. Pero desde hace años se tiñeron de política. Tienen poder porque están con el estado, que les brindas nóminas paralelas. Y tienen cualquier cantidad de armamento. Dicen que te protegen, pero no puedes hablar. Si te expresas contra ellos, te amedrentan, te sacan del municipio. Yo he visto vecinos asesinados.

A mí por ejemplo me gustaría ir a las marchas contra el gobierno, pero no puedo. Si los colectivos me ven, me pegan un tiro.

Hace unos días los colectivos del 23 salieron todos e impusieron un toque de queda. No dicen que es un toque de queda, pero por los parlantes avisan de que estamos en guerra y hay que defender la revolución. Si entras en la comunidad, no puedes salir. Amedrentan a la gente. La protección que dan, es una verdad disfrazada.

Caracas, Junio 2017. 

*Cambiamos el nombre de esta persona por motivos de seguridad. 

Ilustración de Carlos Carabaña.

¿A alguien con una 9mm qué le vas a decir?

Vecina del 23 de Enero
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"Cuando me tocaba matar, no sentía nada"

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¿Por qué matamos?
Armando

De niño yo decía: “Quieto” y disparaba con las manos. Siempre quise ser policía, pero ahora veo que solo hay tres formas de salir de esto: muerto, preso o jubilado.

La última vez (en enfrentamiento) hubo un funcionario muerto y tres heridos, yo entre ellos.  Yo iba con una 9mm y ellos (los criminales) con R-15, AK-47, granadas. En la cárcel hay un mortero y se dice que el 23 de enero tiene un misil. ¿Cómo vamos a poder contra ellos? Yo me jodí ya a unos 15. Llegó un punto en qué cuando me tocaba matar, no sentía nada. En total tengo ocho disparos entre piernas, brazo y abdomen. Tu llegas a investigar algo  y te reciben con plomo.

El policía que quiere sobrevivir tiene que firmar pactos. Se necesita un informante y los suficientes cojones para sacar información. Normalmente te llegan 20 casos (homicidios) y resuelves dos. Ahora quieren manejar todas las cifras como enfrentamientos, hay mucho maquillaje. Esto se escapó de las manos.

Los que trabajamos en homicidio tenemos una pizca de amor por esto.  Cuando te dan la placa es como firmar un compromiso con el país. Pero es difícil no ser corrupto. Un día ves a un monstruo con 10 homicidios y el día que lo agarraste pasa algo y vuelve a la calle. Por eso mucho los siembran (con droga). Te conviertes en un fraude porque no hay forma de acabar con la impunidad. Esto es un circo.

Caracas, Junio de 2017.

*Cambiamos el nombre de esta persona por su seguridad.

Ilustración de Carlos Carabaña.

En total tengo ocho disparos entre piernas, brazo y abdomen. Tú llegas a investigar algo  y te reciben con plomo 

Miembro de la Policía Científica
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“Nos estábamos matando por llevar pan a casa”

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¿Por qué matamos?
Sindicalistas de la construcción

Yo me metí al sindicaleo con 15 años, cuando la broma era candela. Andaba en la mala vida y era mi única manera de trabajar.

Es lo que te decía, la necesidad. El malandro no nace, se hace.

—  Yo por lo menos me metí a la delincuencia porque me obligaron, me quitaron a mi hermano cuando yo tenía 11 años. Por venganza, por remordimientos. Él era una persona sana y pensé que como a él le podían quitar la vida, a mí también. Automáticamente me compré una pistola. Y de ahí en adelante en la mala vida, ganándome el respeto.

—  Yo no quería estudiar más y me fui a la calle a drogarme, a vender droga. Caí preso y estuve cinco años. Cuando me agarraron no tenía nada de droga, pero tenía una orden de captura porque traficaba y me sembraron 50 gramos de heroína. La policía, cuando no te siembra, te mata.

—  Soy chavista 100%, pero algunas cosas que hace el gobierno no me gustan. Yo no sé por qué la policía no puede dialogar como hicimos nosotros. Hace cuatro años decidimos que los sindicalistas no nos podíamos matar entre nosotros por llevar pan a casa e hicimos la paz, aunque claro, no entraron todos. Antes era plomo todo el tiempo. La primera vez que me echaron de una obra fue a balazos. Aquí, en la barriga tengo la cicatriz.

—  Antes, si un grupo se apoderaba de una obra  y a mí no me dejaba trabajar, tenía que ir por él hasta apoderarme yo de la obra.

— Era a la fuerza. Yo no agarraba un tabulador para decirle al empresario tienes que pagar tanto. Yo ya he pagado, he estado preso, y hay un momento en que uno recapacita y dice ya basta.

—  Pero la policía está matando a los jóvenes e irrespetando los espacios de los sindicatos. Así empiezan las cosas.

Caracas, Junio 2017.

*Cambiamos el nombre de estas personas por motivos de seguridad.

Ilustración de Carlos Carabaña.

 Yo por lo menos me metí a la delincuencia porque me obligaron, me quitaron a mi hermano cuando yo tenía 11 años

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"El demonio me poseyó"

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¿Por qué matamos?
Geraldo

Estaba muy borracho y estoy seguro de que el demonio me poseyó porque consciente yo nunca haría una barbaridad de esas.

Tengo 17 años. Dejé la escuela hace dos y empecé a beber. Drogas no consumía. Tampoco estaba en el tráfico. Yo era más de disfrutar. Ese día estaba bebiendo con mis amigos. Al principio fui a ver un partido a una ciudad próxima. Ahí empecé a beber. Después fui a una fiesta. Hasta hoy le pido a Dios que me devuelva la memoria para saber lo que pasó después.

Dicen que yo invadí una casa pidiendo un arma. Que decía que la necesitaba porque me estaban persiguiendo y me querían matar. Según ellos, la mujer de la casa me dijo que no tenía una pistola y ahí pasó lo que pasó.  El crimen que yo cometí… Dicen que fue con un cuchillo. Maté a un niño. Tenía como siete años.

No recuerdo nada. Mi mamá me dijo que allá todos están muy enfadados por lo que hice. Sólo pienso en hacer cosas buenas cuando salga. Si Dios quiere.

Fortaleza, Abril de 2017.

*El nombre de esta persona es ficticio por ser menor de edad.

Ilustración de Carlos Carabaña.

Sólo pienso en hacer cosas buenas cuando salga. Si Dios quiere

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"Mi infancia duró desde los cinco hasta los diez años"

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¿Por qué matamos?
Francisco de Asís

Mi infancia duró desde los cinco hasta los diez años. Después ya no pensaba en jugar. Sólo pensaba en usar y vender drogas. Ahora estoy preso. El juez dijo que era yo. Entré aquí con 17 años, tengo 19.

La primera vez que consumí llegó mi hermano mayor y me ofreció. Esnifé y le dije: “¿Qué es eso?”. No sabía qué era, pensaba que era maicena. La primera vez pensé que iba a morir. A partir de la segunda ya sólo pensaba en hacer maldades. Sólo fumaba, dormía y comía… y vendía. Vendía todos los días. Pero esos 5,000 reales que ganaba los dividía con mi jefe. Yo no quería mucho de dinero. Me quedaba con 1,000 y poco y el resto en droga. Esnifaba al máximo.

Siempre fue violento ahí, desde que era niño. Mi primera arma la tuve con 13 años, me la dio un amigo para robar. Cuando llegaron las facciones la vida no cambió… bueno empeoró. Conmigo no se metieron. Si se hubieran metido conmigo…

Ese día estábamos todos usando droga y llegaron unos chicos que yo conocía con una chica. Me dijeron que los llevara a casa de uno de ellos. Ahí la mataron y la violaron. Yo no hice nada, pero el juez dijo que yo lo había hecho.

Cuando salga de aquí voy a ir a trabajar a São Paulo. Tengo tres hermanos allá. No quiero volver a mi casa porque si vuelvo voy a hacer las mismas cosas.

Fortaleza, Abril 2017.

La segunda vez que consumí ya sólo pensaba en hacer maldades

Preso por violación y homicidio
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"Maté a mi novia, no lo pensé"

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¿Por qué matamos?
Favio

Vivíamos juntos en el interior del estado. Tenía un hijo con ella, de cuatro meses. Estaba contento por ser padre, no pensaba que era demasiado joven. Es la vida.

Compré el arma en la ciudad de donde era mi novia. Me costó 2,000 reales (600 dólares). Nunca quise vender drogas. La compré porque en mi barrio había bandas. Ellos matan, trafican, roban. Y un día estaba en casa de mi hermana, con mi cuñado, que sí es traficante, y ellos sacaron una foto. Tenía mucho miedo.  

Hace 20 días que estoy aquí. Es la primera vez. Maté a mi novia, no lo pensé. Estábamos discutiendo y ella estaba de mi lado. Yo agarré el arma. Pensé que no tenía balas. El tambor giró y acabó disparando. Me siento triste, perdí todo el respeto. Cuando salga de aquí quiero seguir el camino de Dios. Yo no iba a la iglesia, pero ahora que vine aquí me hice evangélico. Aquí la vida es normal… bueno es normal… yo estoy aquí para aprender…

Mi hijo está, con todo respeto, con la madre de ella. 

Fortaleza, Abril 2017.

*El nombre de esta persona es ficticio por ser menor de edad.

Ilustración de Carlos Carabaña.

 

Mi hijo está, con todo respeto, con la madre de ella

Preso por homicidio
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"Si el dueño te manda a matar, tienes que hacerlo"

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¿Por qué matamos?
Junior

Hace una semana casi me matan. Tengo el brazo roto, con nueve puntos y dos más en la cabeza. No tenía permiso del dueño de la favela para robar. Pero yo y otro chico fuimos por un coche. Lo dejamos guardado y fui a ver a mi tía. Cuando salí del portón me empezaron a golpear con una pala. Me llevaron a la cima del morro para matarme. Mi padrastro llegó justo a tiempo. Habló con el dueño de la favela y me liberó.

De niño pensaba que iba a servir en el cuartel y ser paracaidista. Mi mamá me decía que nunca fuera a la boca (venta de drogas), que no jugara a eso, pero cuando crecí me llamaron y entré. Tengo 15 años. Era abastecedor. Cuando se acaba la carga traes más. Ganaba 600-800 (reales) a la semana. Tenía carro, moto, mujer, dinero… Nunca imaginé que todo iba a salir mal.

Ese día creí que iba a morir, pero Dios me dio una oportunidad. Pensaba en mi madre, en mi padre, en mi novia y en mi hijo, que tiene un mes. En esta vida todo el mundo tiene hijos rápido, fácil. Un día mi novia me dijo que no fuera a la boca, había soñado que iba a morir. No le creí. Pero ese día el chico a mi lado murió. Un policía entró y le dio un tiro en la cabeza. No fue suerte. Fue Dios. Nadie tiene suerte.

Yo nunca maté. Pero si un día el dueño te ordena matar, tienes que hacerlo. Estuve en varias ejecuciones. Una persona se dedicaba a cortar, o los tiraba al río, con los cocodrilos. Matan, cortan, hacen microondas (quemar con neumáticos a una persona). Hay gente que está ahí y se ríe. Yo quiero una nueva vida. Tengo varios amigos que murieron. A dos primos los cortaron en pedazos. A otro amigo le dispararon en la barriga. Ahora mi papá quiere que trabaje vendiendo fruta en la calle.

Río de Janeiro, Abril 2017.

*El nombre de esta persona es ficticio por motivos de seguridad.

 

Matan, cortan y hay gente que se ríe

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"Uno no crece pensando que va a matar"

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¿Por qué matamos?
André Luiz de Oliveira

Decidí ser policía porque está en mi sangre. Mi padre era policía. Es mi segunda piel. El objetivo es servir y proteger, pero somos un ejército porque estamos en una guerra no declarada por territorio. Vas a una comunidad y ves a un pueblo pobre, abandonado y al mismo tiempo es un lugar explotado por el tráfico. Si la policía no entrara no habría enfrentamiento. ¿Pero vamos a dejar imponer al tráfico su ley? Ellos ahí matan. Ellos son jueces. Imagina salir con tu hijo y ver a un tipo con un fusil y una bolsa de cocaína vendiendo en la puerta de tu casa. Los niños acaban pensando que aquello es normal. Y los bandidos armados se convierten en sus héroes.

Rio de Janeiro es una ciudad donde mueres por tu trabajo. En el tiempo de mi padre el vagabundo (criminal) era un tipo viejo, tenía un respeto. Ahora son una pandilla de adolescentes con un arma en la mano, sin estudios, sin expectativas en la vida. Ya he perdido a varios compañeros, muchos. El último estaba en su carro y lo mataron porque descubrieron que era Policía Militar. Si matan a un policía ganan estatus.

Llevo casi 20 años en la lucha contra el tráfico y no puedo contar las operaciones que he hecho. Ya he estado en un enfrentamiento con un compañero baleado al lado. Estuve tirado en la mata seis horas sin poder estornudar para que no me descubrieran los bandidos. Si te descubren o corres, o reaccionas o mueres. Si te cogen y te llevan a la favela es peor: te torturan. No sé cuántos autos de resistencia he tenido. Recuerdo el primero. Fue hace 18 años. Era un asalto. Con la primera persona que hablé fue con mi padre. No es natural ver morir a alguien. Uno no crece pensando que va a matar. Mi padre me dijo «es algo natural en el trabajo, no va a pasar ni una, ni  dos, ni tres o cuatro veces».

Río de Janeiro, Marzo 2017. 

Rio de Janeiro es una ciudad en la que mueres por tu trabajo

Policía Militar
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"El que da el primer tiro es el que arranca la vida"

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¿Por qué matamos?
Galo

Mi primer muerto fue cuando tenía más o menos 15 años. Pero la primera vez que maté no maté. Porque el que mata es el que da el primer tiro. Ese es el que arranca la vida. Yo ayudé. Le dieron un tiro de fusil en la cabeza. Yo después lo completé.

Cuando la policía entraba en la favela los chicos se escondían en mi casa, mi madre escondía las armas de ellos. Crecí con el olor a marihuana, viendo esnifar a las personas. Con 13 años, empecé a vender en Navidad para comprarme ropa bonita. Después empecé a vender todos los días. Vendía de todo: cocaína, crack, marihuana. Cuando dejé la escuela no sabía leer ni escribir: era muy burro. Pasado el tiempo me hice seguridad del gerente de la favela. Donde él iba tenía a 16 tipos rodeándolo. Estás 24 horas en la favela. ¿Sabes lo que es estar cinco años en la favela sin salir a ningún lugar?

Una vez, en un día matamos 15 personas. Todos eran nuestros amigos de crimen. Pero para nosotros era igual. Cuando estás en el tráfico es lo mismo que matar un ratón. Acabas de matar a uno y vas para el baile. El total de personas que maté no lo sé. Más o menos 30. Y fuera de eso, los tiroteos, que no tienes noción. Ese día matamos 15 y a los 15 los cortamos y los echamos en un barril y los quemamos. Eso es lo que hacíamos con todos. Para que la policía no pudiera investigar.

A veces una madre me preguntaba por su hijo. Le decía que no sabía dónde estaba, pero lo acababa de matar. Yo sabía que no lo iba a ver más. Soy malo, pero no tan malo. No lo sé, a veces pensaba que era bueno y luego hacía algo malo. Esa es la vida que vivía. Me tuve que ir de mi favela. Ahora he hecho tantas cosas malas que no tengo dónde ir. Mi familia ya no cree en mí. Tienen miedo. Si pudiera empezar de nuevo, lo primero que haría es estudiar.

Río de Janeiro, Abril 2017.

*Esta persona está identificada solo por su apodo por su seguridad.

Ilustración de Carlos Carabaña.

He hecho tantos cosas malas que no tengo adónde ir

Ex traficante
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"Somos guerreros, somos cazadores"

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¿Por qué matamos?
Marcio Alexandre

Ser policía es un sacerdocio. Acabamos conviviendo con nuestros compañeros más que con nuestras familias. No estoy casado, pero tengo una compañera. La familia de un Policía Militar se acostumbra y pide que no pase nada. Porque la verdad es una guerra. Si utilizas armamentos de guerra, estás en una guerra. Si tienes zonas dentro de la ciudad en las que necesitas de un aparato militar para poder entrar, entonces tienes guerra. 

Yo estuve cuando empezó el batallón en 2010 y volví en abril pasado. Cuando llegué había mucha violencia. Cuando volví, la realidad era mucho peor. Fue aumentando porque con el proyecto de la Unidad de Policía Pacificadora llegó una migración de marginales (criminales) de otras localidades. Dicen que el Batallón 41º es el que más mata, pero es un batallón en medio de un contexto muy violento. El enfrentamiento acaba siendo natural. No es que sea un batallón letal. 

Lo de Costa Barros (en 2015 cinco jóvenes murieron cuando cuatro policías del 41º dispararon 111 veces contra su coche) fue un error que está siendo juzgado. Cuando trabajas con vidas, como la Policía Militar, si cometes un error puede acabar con muertos. Es como en un juego de fútbol: si el portero falla, es gol y ese gol puede acabar con el partido. No es por minimizar la muerte de aquellas personas. 

Yo le digo a mis policías que somos guerreros, somos cazadores. Tenemos que garantizar la seguridad de todos. A quien trabaja aquí le gusta porque sabe que es un batallón de héroes.   

Río de Janeiro, Marzo 2017.  

El enfrentamiento acaba siendo natural. No es que sea  un batallón letal 

Mayor de la Policía Militar
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"Tengo miedo de un balazo por detrás"

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¿Por qué matamos?
MC

Mis hermanos me trataban muy mal desde niño. A nadie le gusta que lo golpeen todo el rato. Me castigaban, me dejaban encerrado en la casa. Veía a todos los amigos jugando en la calle y yo ahí, en la azotea o encima de un muro solo, viendo y pensando: ‘Cuando sea mayor todo lo que voy a hacer’. 

Tenía 14 años cuando entré. Estudié hasta el tercer año. Nunca trabajé en nada. Sólo vendí cacahuates en los semáforos, cerca de Maracaná. No siento vergüenza. Mi mamá vivía en una casucha de madera. Yo veía que el crimen era más fácil. Que las mujeres bonitas sólo hacían caso a los que iban armados. Y pensaba: ‘¿Qué es eso?’. Siempre quise tener un videojuego, una computadora, incluso un teléfono, pero mi mamá no me lo podía dar y yo pensaba: ‘Carajo’. Trabajé para comprar algo que me diera orgullo. Ahora gano unos 2,500 (reales) a la semana. Tengo casa, estoy casado y tengo dos hijos, de un año y de tres meses. 

Antes solo veía las mejores cosas, pero es un negocio serio. Tiene sus momentos buenos y otros, en que los que la cosa aprieta. Hay que tener sabiduría. Yo siempre pedí a Dios que me cuide. No he recibido ningún tiro. Pero yo quiero hacer una vida aparte. Esto no es para mi. Haces mal a otras personas. 

Llevo seis años y nunca maté. Si un día me lo pide (el jefe) intentaré convencerlo de que lo haga otra persona. Esas cosas pasan factura. Es bíblico. Sólo Dios tiene el poder de dar y quitar la vida. Sólo mataría si me hacen daño. Tengo miedo de la cobardía, de ser apuñalado por la espalda o de un balazo por detrás. Doy gracias a Dios. Muchas personas me ayudaron, no lo puedo olvidar, como mi superior (el gerente), estoy sin palabras.   

Río de Janeiro, Abril 2017. 

*Cambiamos el nombre de esta persona por su seguridad.

 

Sólo Dios tiene el poder de dar y quitar la vida. Sólo mataría si me hacen daño

Traficante
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