"Cuando me tocaba matar, no sentía nada" - Dromómanos
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De niño yo decía: “Quieto” y disparaba con las manos. Siempre quise ser policía, pero ahora veo que solo hay tres formas de salir de esto: muerto, preso o jubilado.

 

La última vez (en enfrentamiento) hubo un funcionario muerto y tres heridos, yo entre ellos.  Yo iba con una 9mm y ellos (los criminales) con R-15, AK-47, granadas. En la cárcel hay un mortero y se dice que el 23 de enero tiene un misil. ¿Cómo vamos a poder contra ellos? Yo me jodí ya a unos 15. Llegó un punto en qué cuando me tocaba matar, no sentía nada. En total tengo ocho disparos entre piernas, brazo y abdomen.
Tu llegas a investigar algo  y te reciben con plomo.

 

El policía que quiere sobrevivir tiene que firmar pactos. Se necesita un informante y los suficientes cojones para sacar información. Normalmente te llegan 20 casos (homicidios) y resuelves dos. Ahora quieren manejar todas las cifras como enfrentamientos, hay mucho maquillaje. Esto se escapó de las manos.

 

Los que trabajamos en homicidio tenemos una pizca de amor por esto.  Cuando te dan la placa es como firmar un compromiso con el país. Pero es difícil no ser corrupto. Un día ves a un monstruo con 10 homicidios y el día que lo agarraste pasa algo y vuelve a la calle. Por eso mucho los siembran (con droga). Te conviertes en un fraude porque no hay forma de acabar con la impunidad. Esto es un circo.

 

*Caracas, Junio de 2017.

 

*Cambiamos el nombre de esta persona por su seguridad.

 

Ilustración de Carlos Carabaña.

 

 

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Armando

Inspector del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas

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¿POR QUÉ MATAMOS?