«El dolor para una madre es el mismo» - Dromómanos
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Yo tengo la historia de mis dos hijos: uno que fue preso y otro que murió.

 

Cuando el mayor tenía 12 años, su padre se fue. Él se convirtió en el hombre de la casa. Empezó a trabajar vendiendo empanadas. Era un programa social para que los adolescentes no se involucraran con el tráfico. Cada final de semana venía con dinero para ayudarme. Un día, cuando tenía 18 años, hubo una confusión y lo arrestaron. Los policías lo acusaron de ser un gran traficante. Estuvo preso nueve meses en Bangú. Y yo nueve meses sufriendo. Fue hace seis años.

 

Mi otro hijo murió hace seis meses. Cuando supe que había muerto allá en el morro, subí… No me dejaron acercarme. Un policía me tiró una bala de goma y me dijo que me fuera de ahí. Yo le dije que no. Que él acababa de matar a mi hijo. Que si quería me podía disparar. Cuando pude acercarme un poco más, me quedé mirándolo, con aquel tiro en la cabeza. Los policías me insultaban. Solo quería sentarme cerca de él. No importa lo que haga un hijo cuando crezca. Llevaba un año y poco (en el tráfico). Yo no lo justifico. Sólo él sabe lo que le pasaba por la cabeza. Puede que un hijo muera de una manera u otra, pero el dolor para una madre es el mismo.  Mi nuera estaba embarazada. Cuando nació mi nieto me sentí feliz porque tiene la cara de mi hijo.

 

Río de Janeiro, Marzo 2017.

 

*Cambiamos el nombre de esta persona por su seguridad.

 

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PAULA

Madre

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¿POR QUÉ MORIMOS?, BRASIL