"Si los cuento todos, han muerto unos ocho amigos" - Dromómanos
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Hace unas semanas, iba caminando y alguien dejó las piernas de un cuerpo en una esquina. Me asomé. Tenía curiosidad. Después me fui a casa.

 

La primera vez que vi un muerto estaba en un teléfono público. Llegaron en un carro, le apuntaron, así bien cerca, como si fuese aquí al lado, y le dieron un tiro: PAAAAH. Yo me quedé paralizado. Tenía 11 años.

 

Otro día le dispararon a mi mamá. Yo era niño. Fui a recoger un hamster a casa de un amigo y estaba esperándolo en la esquina con mi mamá. Un tipo, primo de un colega, se estaba peleando con otro por una empanada. Escuché un tiroteo y de repente mi mamá cayó en el suelo. Tenía un tiro en la espalda. No salí más de casa hasta que tuve 15 años. Sólo iba a la escuela.

 

Cuando era niño, había tanto tiroteo que mi familia ponía el colchón en el suelo y nos tirábamos ahí para no recibir una bala perdida.  Ya perdí un amigo que murió así. Me asusté mucho. Estuve un año con el trauma, hasta que vi otro y otro y otro y otro. Si los cuento todos, han muerto unos ocho amigos.  

 

Mi madre cuida de mí como si tuviera nueve años. Ella hace todo por mi. No duerme hasta que llego a casa. Yo llego y voy directo a la computadora, pero ella se levanta de cama para hacerme de comer, no importa que sea la una de la mañana. Ella me hace mi tapioca. Tiene miedo de que me pase algo.   

Otro día estaba yendo a un evento de reggae aquí en la plaza. Vi que mataron a una persona, pero ya no me detuve. Me fui al concierto.  

 

Fortaleza, Abril de 2017.

 

 

 

 

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Vítor Pereira

Desempleado

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