"No se arrepienten del delito, se avergüenzan de que los detengan" - Dromómanos
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La mayoría no se resocializa: o terminan en un presidio o los asesinan. El resultado es triste. No se arrepienten del delito, se avergüenzan de que los detuvieran. Tengo cuatro hijos y muy en el fondo siempre tienes miedo de que caigan en ese mundo.

Los centros sociales son un factor agravante para la violencia. El grueso de los muertos está en la franja entre 17 y 22 años. El perfil entre las víctimas y los ejecutores es el mismo: jóvenes del sexo masculino, aunque cada vez más mujeres, que viven en la pobreza o por debajo del límite de la pobreza. Los motivos son luchas de facciones, deuda por drogas y la llamada quema de archivo, cuando la persona es testigo o sabe alguna cosa. Una vez llegó aquí un niño que a los 12 ya había matado a tres.

En esas comunidades manda la ley del silencio. Nadie quiere ser testigo de un crimen en la favela. Nadie oye, nadie ve. Los crímenes que son resueltos es porque la familia tiene coraje, pero la mayoría prefiere irse antes que testificar. El juez sólo tiene 45 días para sentenciar el proceso. Llegas a casos absurdos. Por ejemplo, tenemos en nuestro sistema a un adolescente que tiene 22 procesos. Los datos que yo manejo hablan de un 92,8 % de impunidad.

 

Fortaleza,  Abril de 2017.

 

 

 

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Manoel Clístenes

Juez

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