«Somos guerreros, somos cazadores» - Dromómanos
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Ser policía es un sacerdocio. Acabamos conviviendo con nuestros compañeros más que con nuestras familias. No estoy casado, pero tengo una compañera. La familia de un Policía Militar se acostumbra y pide que no pase nada. Porque la verdad es una guerra. Si utilizas armamentos de guerra, estás en una guerra. Si tienes zonas dentro de la ciudad en las que necesitas de un aparato militar para poder entrar, entonces tienes guerra.

 

Yo estuve cuando empezó el batallón en 2010 y volví en abril pasado. Cuando llegué había mucha violencia. Cuando volví, la realidad era mucho peor. Fue aumentando porque con el proyecto de la Unidad de Policía Pacificadora llegó una migración de marginales (criminales) de otras localidades. Dicen que el Batallón 41º es el que más mata, pero es un batallón en medio de un contexto muy violento. El enfrentamiento acaba siendo natural. No es que sea un batallón letal.

 

Lo de Costa Barros (en 2015 cinco jóvenes murieron cuando cuatro policías del 41º dispararon 111 veces contra su coche) fue un error que está siendo juzgado. Cuando trabajas con vidas, como la Policía Militar, si cometes un error puede acabar con muertos. Es como en un juego de fútbol: si el portero falla, es gol y ese gol puede acabar con el partido. No es por minimizar la muerte de aquellas personas.

 

Yo le digo a mis policías que somos guerreros, somos cazadores. Tenemos que garantizar la seguridad de todos. A quien trabaja aquí le gusta porque sabe que es un batallón de héroes.  

 

Río de Janeiro, Marzo 2017.

 

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MÁRCIO ALEXANDRE

Major Batallón 41º de la Policía Militar

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¿POR QUÉ MATAMOS?, BRASIL