Un día en la ciudad de los asesinatos

interviu.es

Por Pablo Ferri y 

Es la segunda ciudad de Honduras, una de las más ricas, la más endeudada y la más violenta… del mundo: más de 140 asesinatos al mes. La Policía está desbordada, la Fiscalía no tiene medios, los forenses no pueden más y la sociedad vive asustada. Las pandillas o maras han convertido esta zona de paso de la droga en un infierno. Pasamos un día con sus habitantes.

El cuerpo de Kevin lleva casi siete horas tendido al sol en el patio trasero de una casa destartalada. Los vecinos de la colonia Roma, en San Pedro Sula (Honduras), lo acaban de cubrir con una lona azul para evitar que los mirones vean su cara deformada por las balas. Hasta hoy tenía 17 años, dos hermanas y una madre resignada a su muerte desde hacía tiempo. Desde ahora es una estadística más, el triste protagonista de uno de los 141 asesinatos mensuales que se cometen en la segunda ciudad de Honduras, su capital económica. Kevin ha muerto tiroteado y su caso se sumará a los 30 que investiga cada mes el inspector de homicidios de turno, que ahora se encuentra a tres metros del cuerpo.

A primera vista parece que Kevin no pertenecía a la MS13 ni al Barrio 18, las dos bandas que dominan el triángulo norte de Centroamérica (El Salvador, Honduras y Guatemala) y, por extensión, la periferia de San Pedro. Carece de tatuajes y su apariencia “es más la de un estudiante rebelde que la de un pandillero”, según explica el médico forense que estudia la escena. A pocos pasos, su madre indica a la fiscal que el muchacho andaba por mal camino, frecuentaba a pandilleros y consumía drogas.
“Aquí la gente vive de esto”, señala el inspector de Homicidios Víctor Guzmán. “Mire a la madre, tan tranquila”. Se calla. Observa la casa de al lado, los curiosos amontonados en la valla con las gallinas.“Esto es un show”.

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Pablo Ferri

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