“Yo no quiero liderar el mundo”

Por Pablo Ferri

“No voy a regalar un barril de petróleo al exterior. No voy a dejar que se gasten los recursos de los venezolanos en temas que no son importantes”.

Henrique Capriles despacha desde la última fila de asientos de un microbús blanco, lo más parecido a una oficina que ha conocido durante los dos últimos meses.  Allí discute y dispone, debate con su equipo y recibe a los medios. El candidato de la oposición a las elecciones venezolanas de este domingo carece de tiempo para conversar en otro espacio que no sea este.

Fuera del microbús, Capriles corre. Así ha sido toda la campaña, da igual si en Caracas o en el pueblo más pequeño del minúsculo estado de Yaracuy. Capriles corre hacia una tarima y la multitud trata de atraparle, una situación que se ha repetido decenas de veces estos meses.

Una vez arriba, en la tarima, el candidato jalea a su seguidores. Pregunta qué es lo que ha hecho el presidente Hugo Chávez por ellos, si ya les construyó la escuela que faltaba o si sus grifos dejaron de escupir agua marrón. Critica los 14 años de Gobierno de Chávez, a quien llama “candidato del afiche” o cualquier otra cosa pero nunca por su nombre, y  grita a cielo abierto que ya basta, que el cambio llega.

Desde la última fila de asientos del microbús, Henrique Capriles  responde las preguntas de Confidencial

Llama la atención, ¿por qué nunca nombra usted a Chávez?

No, sí lo nombro, pero es que al final yo veo que esto es una lucha que trasciende a una persona. No se trata simplemente de que yo gane la presidencia, sino de cambiar un modelo que no funciona, que es el modelo que tenemos ahora en Venezuela, un modelo estatista que el Gobierno llama Revolución, que dice que es una Revolución. El modelo no funciona y quiero que los venezolanos no vinculen el 7-O simplemente a una derrota de Chávez, sino mucho más allá, pensar en el futuro.

Más que ganar a Chávez, ¿no les preocupa derrotar al chavismo? Lo digo, por ejemplo, por la cantidad de grupos civiles armados que existen en la órbita bolivariana

Yo creo que eso hoy existe porque el gobierno lo alimenta. Cambia el Gobierno y empieza un proceso de desmovilización de eso.

¿Y qué hay del aparato político, institucional? El Gobierno emplea a cantidad de funcionarios…

Soy muy optimista de que con la nueva realidad política, eso cambia. Me refiero al que usa el poder para obstaculizar. No soy de los que piensan que el poder judicial lo controla un partido político y eso es definitivo, pienso que una vez que ganemos las elecciones, traerá cambios en las instituciones, saldrá la política partidista de estas instituciones. El país está agotado de este modelo, está a la búsqueda de algo mejor. Si nosotros logramos conectar con eso, alcanzar eso mejor, arrastra lo demás. Yo no soy el pesimista…

Pero son 14 años del mismo modelo…

Un modelo que está gastado

Sí, pero que ha colocado a mucha gente en la admnistración

Y van a seguir ahí, van a seguir ahí

Gente que actualmente depende del régimen económicamente…

No, esa percepción es errónea. Solo un grupito corrupto se lleva el dinero, un grupito que chupa del estado

¿Quiénes?

Bueno, yo llevé casos de corrupción a la fiscalía cuando gobernaba el Estado de Miranda y en la fiscalía lo engavetaron, porque son intocables ¿Cuántos son esos intocables? Un grupo. Ahora, los 2,5 millones de trabajadores que están al servicio del estado, una vez ganemos nosotros las elecciones, van a comprometerse a trabajar con nosotros. El gobierno hoy impone la franela del color, obliga a ir a las marchas, a actividades políticas…  Yo c reo que los trabajadores van a advertir a partir del 7-O, van a sentir que han abierto el candado de una puerta. ¿Qué hay tras esa puerta? Tranquilidad, libertad… Entonces, yo soy optimista de que con el cambio de la realidad política del país, eso arrastra cambios en el resto de las instituciones.

Una compañera de su coalición [María Corina Machado, que compitió con él en las primarias] dice que su peor defecto es “subestimar lo que la gente en el poder está dispuesto a hacer para conservarlo”…

Yo no subestimo a nadie, pero tampoco me voy al extremo. Yo nunca he perdido una elección. Si hubiese subestimado a mi adversario [se refiere a Diosdado Cabello, a quien le gano la elección a la gobernación del Estado de Miranda], no hubiese ganado la elección. Lo que no pierdo es energía tratando de cruzar un puente que todavía no enfrento. Cuando lo tenga frente a mi lo cruzo y tengo que llegar con todas las condiciones para cruzarlo.

Identifique el principal problema de los venezolanos.

Son dos. La inseguridad, la violencia y el tema del empleo. Para poder progresar no es suficiente con que yo te de un recurso [en referencia a los regalos de Chávez en el tema de la vivienda y la comida entre otras cosas], lo que te permite progresar es tener un empleo.

Entonces que sería lo primero que usted haría si accediese a la presidencia.

En seguridad hay que implementar varias acciones. Depurar los cuerpos policiales, empezar a formar nuevos policías, apoyar el poder judicial para que empiece a funcionar, modificar el sistema penitenciario, me refiero a acabar con el hacinamiento carcelario, hay que construir las escuelas que hacen falta. Quiero además desarrollar un programa para erradicar el hambre en el país, para que ningún venezolano se vaya a la cama sin comer.

Y todo eso imagino que cuesta mucho dinero…

¡7.000 millones de dólares regala el Gobierno  de Chávez a otros países todos los años! Ahí tienes 7.000 millones de dólares para empezar

Eso lo cortaría…

¿Los regalos? Absolutamente. No voy a regalar un barril de petróleo al exterior. No voy a dejar que se gasten los recursos de los venezolanos en temas que no son importantes. Más importante que tener tanques, gastar 4.000 millones de dólares comprando tanques de guerra rusos, es fortalecer la seguridad social, por ejemplo, de las fuerzas armadas.

Tú me preguntabas las dos más importantes. La seguridad y la economía. En materia económica hay que hacer varias cosas también, parar las expropiaciones y las confiscaciones, hay que generar confianza, dar seguridad jurídica, seguridad personal, resolver el problema eléctrico, mejorar servicios públicos y Venezuela empieza a activarse desde el punto de vista económico.

Pero la deuda de Venezuela ronda los 140.000 millones de dólares, ¿cómo se hace todo esto?

Claro, es que esto no se hace de un día para otro, pero empiezas a liberar recursos en el tema de los regalos, en el tema petrolero, pero es que, además, el país no solo va a generar recursos por la vía petrolera. Aspiro también a activar la parte industrial, aspiro a desarrollar el turismo y recaudar más de mil millones de dólares al año. Venezuela no solo produce petróleo, aunque es verdad también que queremos aumentar la producción petrolera.  Este Gobierno dijo que actualmente deberíamos estar produciendo seis millones de barriles de petróleo por día y solo estamos sacando 2,9 según datos del propio gobierno. La faja petrolífera [en las inmediaciones del río Orinoco]y todo lo de allí puede ser un gran motor de empleo, con las asociaciones estratégicas que te permite la propia ley, una combinación entre lo público y privado, siendo PDVSA una empresa que va a seguir siendo del estado.

He leído que se muestra usted ambiguo respecto a las misiones de Chávez. ¿Qué piensa hacer con ellas?

Quien está acabando con las misiones es el Gobierno, no yo. Las misiones son importantes para muchos venezolanos, pero no son ni la sombra de lo que fueron hace nueve años cuando arrancaron.

Pero hay edificios construyéndose por todo el país, por poner un ejemplo…

Este gobierno tiene el peor record de todos los gobiernos en construcción de vivienda. Ahora que viene el proceso electoral arrancaron, querían mostrar que en el país se construye vivienda. El Gobierno no logró llegar ni a 30.000 viviendas por año dejando un déficit de más de dos millones de viviendas. Yo planteo construir lo que se puede construir, 150.000 viviendas por año. No lo voy a hacer ni con los bielorrusos, ni con los iraníes ni con los chinos. Lo vamos a hacer con los venezolanos, con insumos venezolanos. Vamos a generar la creación de industrias de cemento. Tú hablas con los mexicanos y los mexicanos quieren invertir, hablas con los franceses y los franceses quieren invertir. No con este modelo, porque este modelo no ofrece seguridad a la inversión. Nadie quiere invertir si al día siguiente puede perder la inversión.

Ahí está el modelo brasilero. Brasil tiene éxito porque el estado entendió el rol que tenía que cumplir, igual que el sector privado, algo distinto al modelo que propone este gobierno. Entonces, yo planteo construir más vivienda y todo aquel que está en una lista para recibir una vivienda la va a recibir. Mi gestión como gobernador demostró que se puede gobernar para todos. Hay que llegar a dónde hay necesidad, ahí tiene que llegar el Gobierno.

Ya que menciona usted a Brasil, me he fijado que no es la primera vez que se plantea al PT y al gobierno del presidente Lula como modelo. Lo que ocurre es que Lula tenía detrás un partido de raíz sindicalista y usted una agrupación de 33 organizaciones políticas y sociales cuyo único vínculo, el único objetivo común, es derrotar a Chávez, ¿Cómo se maneja esto?

Ese no es mi vínculo. Mi objetivo no es ganar un proceso electoral, mi objetivo es tener éxito.

Precisamente por eso, ¿Cómo se maneja una formación como la que usted lidera, con orígenes tan distintos?

Mientras tengamos un objetivo común, que es el progreso de este país, yo no creo que tengamos ningún problema. Así lo he hecho como gobernador. Yo en mi gobierno he tenido gente con distintas formas de pensar, distintas tendencias políticas, pero hay un objetivo, que es que el estado avance, igual en el país.

Y, mire, con todos los respetos a los hermanos y amigos españoles [el periodista es español], el debate en este país no es entre la izquierda y la derecha… Métase en un barrio y pregunte a la gente si es de izquierdas o derechas, ese es un debate del pasado, completamente. Aquí es un debate entre un país que quiere soluciones a sus problemas y otros que plantean cosas absolutamente abstractas. ¿Cómo fue la definición entre izquierda y derecha? Los que estaban con el rey a la derecha, los que no, a la izquierda. Ese no es el debate de los venezolanos. Chávez quiere llevar el debate a eso, a la etiqueta, a la forma. No, mire, mi debate es de fondo: ¿Cómo hacemos para que estos pueblos tengan electricidad, para que el agua no esté podrida, para traer empleo aquí, para arreglar estas carreteras?

¿Cuáles serían sus principales líneas en política exterior?

Yo quiero que Venezuela deje de ser un país comprador cuya percepción de las relaciones internacionales es pelear con el norte. Chávez quiere ser el líder del mundo, yo no quiero eso, yo quiero liderar Venezuela. Quiero que nuestra forma de relacionarnos con el mundo traiga beneficios a los venezolanos.  Quiero que tengamos relaciones con países democráticos, países que respeten los derechos humanos, países con los que tengamos nexos históricos, relaciones naturales, el sur…  La incorporación de Venezuela al Mercosur será una gran posibilidad el día que Venezuela produzca, porque hoy, ¿qué beneficios le trae? Le trae beneficios a los productores brasileros, a los argentinos, a los uruguayos, a los paraguayos [en realidad, Paraguay quedó fuera del Mercosur]. El mercado venezolano está inundado de productos, no solo del sur, también del norte. El arroz que te comes aquí viene del norte, estamos importando incluso insumos para poder producir gasolina…. Lo que quiero decir que debemos plantearnos nuestra relaciones internacionales desde el punto de vista de cómo pueden favorecernos como país. Este gobierno se jacta de tener buenas relaciones con Rusia. ¿por qué tenemos buenas relaciones con Rusia? Porque gastamos millones de dólares comprándole armamento.

Hablemos de narcotráfico… No he escuchado hablar demasiado sobre el tema durante la campaña. De la zona del Apure [frontera con Colombia] salen cantidad de avionetas cada mes en ruta Honduras – EE UU.

Y en Sucre

Por eso digo, ¿Cómo van a confrontarlo?

Bueno, para eso necesitamos a las fuerzas armadas… [aquí duda un poco, mide más sus palabras]…  Sin entrar… la… Sin entrar en… No tengo las pruebas, una cosa es lo que se dice y otra la que sea, pero sin duda alguna, [si en las fuerzas armadas hay connivencia con el narco] complicidad tiene que haber con el Gobierno, porque las pistas clandestinas… ¿Cómo el Gobierno no se da cuenta de que salen aviones, embarcaciones? Usted me dice que no se ha tocado tanto el tema en…  Ese es un tema, sin duda alguna, responsabilidad del Gobierno y el Gobierno tiene que poner todo el peso de la ley para combatir el narcotráfico, como tiene que combatir la guerrilla, como tiene que combatir la violencia. Pero el ciudadano aquí, en esta comunidad donde nos paramos [se refiere a un pueblo del estado de Yaracuy, donde estamos de visita], puede estar pensando que el problema de la droga puede estar fregando a su juventud y el problema aquí hay que entrarle desde ese punto de vista: la importancia que tiene combatir el narcotráfico para que la juventud no se nos vaya por el mal camino. Recuerde que el venezolano busca resolver sus problemas cotidianos y ahí volvemos a la pregunta inicial, cuales son los grandes problemas del país: la inseguridad, la violencia, donde metes el narcotráfico y el tema económico social. En este país vivir es caro, la inflación es altísima, y no hay oportunidades de empleo, ahí es donde está el meollo del asunto.

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Pablo Ferri

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